Sigamos en Juan 1:1-14, vuelve a leerlo. Reflexiona sobre los versículos 7 al 11.
¿Alguna vez has perdido tu documento de identidad? Tremendo problema, cierto? Pero eso se soluciona «fácil». (Pon un denuncio y paga por el duplicado 🙂 )
Juan 1:1-14 nos muestra que el hombre ha perdido más que un documento de identidad. El hombre perdió su identidad misma! No sabe quíen es, ni para qué esta en este mundo. El Creador de los hombres, por quien ellos llegaron a la existencia, vino a la tierra y sus mismas criaturas no le reconocieron, ni le recibieron. Estando ellos en la obscuridad de su pecado, decidieron vivir para si mismos. Les vino la Luz que necesitaban y ellos amaron más las tinieblas que la luz. (Juan 3:19) El pecado les desfiguró a tal punto que no pueden encontrar su identidad en su Creador. El pecado les ha separado tanto de Dios que ya no encuentran significado alguno el saber que fueron hechos a imagen y semejanza de Dios. (Gn 1:26)
Entonces, ¿Cómo puede el hombre recuperar su identidad perdida? La Palabra de Dios dice que: «No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios.» (Rom. 3:10-11) Así que, si ahora estamos ante la Palabra, el Verbo, la Luz de los hombres y hayamos en ÉL nuestra identidad, nuestro propósito para el cual vivimos, es sólo porque ÉL tomó la inicitativa de venir a nosotros y buscarnos.
Éste es un principio que nos ayudará a acercarnos diariamente a Él con una actitud de profunda gratitud por el regalo inmerecido de la vida en Cristo. Vivamos hoy recordando que Jesús es «la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación .» (Col 1:15) En Él esta nuestra identidad, somos hechos por Él y para Él. Vivamos pues para su gloria!
Fraternalmente,
P. Juan
