Debemos de vivir el día presente para la gloria de Dios y confiando en Él. Quienes se quedan soñando con el futuro o atascados en el pasado, desperdician lo único que ahora tienen: el presente. Así que vivamos hoy. Sin embargo, vivamos con sabiduría.
Podemos decir que la sabiduría es la capacidad de hacer un uso adecuado del conocimiento. Es utilizar el conocimiento en el momento oportuno y de la manera correcta para agradar a Dios.
La Palabra de Dios alaba a quienes viven sabiamente, como también reprende a aquellos que actúan con necedad.
Eclesiastes 7:11-12, dice:
“Buena es la ciencia[sabiduría] con herencia, y provechosa para los que ven el sol. Porque escudo es la ciencia, y escudo es el dinero; mas la sabiduría excede, en que da vida a sus poseedores.”
Sabiduría con Dinero A primera vista, pareciera que Salomón hace una comparación entre la sabiduría y el dinero o herencia. Quizás alguno piense que se condena la prosperidad y se exalta la sabiduría o conocimiento.
Salomón nos enseña que el tener prosperidad económica o financiera en esta vida, es mucho mejor cuando ésta viene acompañada de la sabiduría.
“En esta vida ser sabio es bueno, pero ser sabio y rico es mejor.” (Eclesiastes 7:11 – TLA)
Muchos son los hombres que han alcanzado riquezas en la vida, pero han carecido de entendimiento. Y este faltante en ellos se ha convertido en su ruina, pues por falta de sabiduría no han aprendido a utilizar su fortuna y la han despilfarrado atrayendo sobre sí más males que bienes.
También hemos visto a hombres sabios, temerosos de Dios, que sin tener riqueza, han sabido vivir más y sufrir menos. El punto pues de Salomón es que la sabiduría esta primero que la riqueza; ella no debe faltar si queremos vivir para Dios, ya sea con o sin dinero.
¡La sabiduría tiene ventaja sobre el dinero! Dice:
“mas la sabiduría excede, en que da vida a sus poseedores.”
El dinero puede perder su valor, o incluso puede ser hurtado; pero el valor de la sabiduría en una persona permanece, ésta no se despilfarra. Además ella te enseñará la dignidad del trabajo honesto y te guiará en el uso de tu riqueza. Podemos decir que en este sentido, la sabiduría nos ayudará a vivir más y mejor, más que si tuviésemos sólo dinero.
Más que dinero y abundancia material, necesitamos sabiduría para reconocer que nada tenemos de nosotros mismos, y que de todo lo que nos de el Dios del cielo, solo seremos sus mayordomos.
Rogamos a Dios como el proverbio dice:
“No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario;” (Proverbios 30:8).
Somos conscientes de que dependemos enteramente del Dios que es la Sabiduría misma. Pero si Dios en su santa voluntad deseare darnos riqueza, entonces le imploramos:
“Danos Señor lo que tu quieras darnos y en la medida o cantidad que tú sabes es lo apropiado para nosotros, conforme a tus propósitos. Mas te rogamos que no nos des riqueza si ésta no viene acompañada de la sabiduría que nos recuerda que Tú eres Dios, y nosotros administradores de todo cuánto nos des.”
Fraternalmente,
P. Juan
