1 Tesalonicenses 4:3a “pues la voluntad de Dios es vuestra santificación…”
Hermanos: Euro José Alfaro y Jemny Romero de Alfaro
En un matrimonio que camina/busca la santidad, el esposo sabio y la esposa sabia: Se Santifican.
Iniciamos las reuniones de matrimonios en este 2023, con un propósito en el Señor de ser sabios “en toda nuestra manera de vivir”. En este sentido, debemos tener presente que nuestro entendimiento de la verdadera sabiduría, nos debe llevar a la Santidad.
Según esto nos debemos plantear lo siguiente:
- ¿Qué entendemos por santidad?
La perspectiva o idea que tengamos sobre este término, nos enfoca correcta o incorrectamente sobre su importancia. Para ello, las escrituras nos responden esta pregunta con las siguientes aseveraciones:
1.1. Es un atributo de Dios (Salmo 93:5; )
1.2. Es una necesidad nuestra. (1 Pedro 1: 15-16 )
1.3. Es un compromiso adquirido. (Efesios 5:25-26)
¿Qué es santificar?
Es apartar a una persona, objeto o una institución para servir a Dios con dedicación y amor.
Es un acto de Dios y es una responsabilidad nuestra en respuesta a ese acto de Dios.
Entendiendo bien ésto, es necesario para nosotros dar una aplicación correcta a nuestra vida cristiana, según el rol que estamos desempeñando en nuestros matrimonios (de esposo o de esposa).
- La santidad para el matrimonio.
3.1.- ¿Por qué es necesaria la santidad para el esposo?
3.2.- ¿Por qué es necesaria la santidad para la esposa?
La respuesta a estas dos preguntas, también la hemos estudiado, pues en Efesios 5:25-26 el Señor nos dice:
“25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,”
La santidad es necesaria para ambos, ya que el esposo debe procurar ser como Cristo (El es Santo) y la esposa debe procurar presentarse como la iglesia (Santa) para su esposo (Cristo).
- ¿Cómo nos santificamos?. ¿Cómo ayudamos a la santificación del cónyuge?
Tomemos el ejemplo de la primera reunión:
En 1 Corintios 7:13-14 (aplicado a un matrimonio con cónyuges cristianos), nos revela la importancia de que la unión matrimonial es sagrada para Dios, por lo tanto, también para nosotros debe ser sagrada. De esta unión, ambos son beneficiados (esposa y esposo) cuando los dos somos cristianos (y aún los hijos son beneficiados) por las bendiciones que Dios otorga para el matrimonio.
3.1.- ¿Cómo santifica el esposo a su esposa?
3.2.- ¿Cómo santifica la esposa a su esposo?
Ciertamente aplicando lo que Dios nos enseña, y trabajando para que sea un beneficio a nuestro cónyuge:
- Apoyo mutuo a participar de los medios de gracia.
- Motivación mutua a que el cónyuge se acerque mas a los pies de Cristo (sea discípulo).
- Se soporten las cargas el uno del otro. (Gálatas 6:2).
- Manteniendo la paciencia en (y ante) las dificultades. (1 Pedro 3:1-2, 7, 8).
- ¡Santificar a Dios en nuestros corazones! (Salmo 93:5)
El salmo 93:5 nos dice: “Dignos de confianza son, Señor, tus estatutos; ¡la santidad es para siempre el adorno de tu casa!” NVI.
La Santidad de Dios es la joya de su morada. Cuan beneficioso es entonces procurar la consagración a nuestro Dios, al apartarnos cada vez más (y más) para su gloria, de forma que podamos entrar en su presencia!
En toda nuestra manera de vivir, este trabajo requiere diligencia y esfuerzo (en santificarnos y santificar a nuestro cónyuge), pero más que todo, requiere de confianza (fe) en que Él hará lo que ha prometido: hacernos santos para Él!.
