Hermanos: Euro Alfaro y Jemny Romero
En toda relación matrimonial, existen enemigos que perturban el objetivo de la unión de los cónyuges que es glorificar al Padre Eterno.
En esta ocasión comenzaremos con uno de ellos: EL ORGULLO.
¿Qué es el orgullo?
Hay varias palabras que pueden identificar al orgullo, aunque podemos mencionar las siguientes definiciones:
- Es un vicio: tendencia a pensar con demasía de uno mismo y acerca de uno mismo. Se puede decir que es una enfermedad epidémica (que se propaga y extiende dentro del hombre y de hombre a hombre.
- Es una rebelión: ¨yoísmo¨, donde el centro del todo soy yo, y todo acontece en torno a mis intereses. Es la inclinación del hombre (criatura) a olvidarse de Dios o creer estar por encima de Dios (El Creador).
- Es idolatría: considera una alta opinión de sí mismo.
En la Biblia vemos como Dios señala el orgullo como pedantería, jactancia, presunción, arrogancia, altivez y vanagloria, éstos son los términos mayormente usados para señalar el orgullo del hombre.
¿Cómo identificamos el orgullo en nuestra vida matrimonial?
- Presencia de la queja (Leer Rom 9:20; Gal 5:26; Num 14:1-4,9,11)
- Presencia de ingratitud (Leer 2 Cr 32:25)
- Menosprecio hacia el cónyuge; cuando nos dirigimos con sarcasmo, durezas de palabras, burla degradante, o una falta de actitud de servicio.
(Leer Prov 12:18; 12:23 y Lc 7:36-50 - Tener pensamientos de importancia, por los dones o habilidades que Dios concede a uno de los cónyuges (Leer 1 Co 4:7)
- Presencia de lamentación o autocompasión, al sentir la necesidad de ser reconocido o exaltado. (Leer 1 Co 12:14-25)
- Presencia de perfeccionismo (Leer Prov 13:1)
- Presencia de elocuencia desmedida, hablar sin control sobre lo que hago, pienso, mis logros o cualidades, o continuamente hablar de los problemas que se tiene.
(Leer Gal 6:3, Prov. 27:2, Prov. 10:19) - Búsqueda o necesidad de independencia. Búsqueda o necesidad de tener el control. Refiere la dificultad para someterse a una autoridad (falta de sumisión)
(Leer 1 Co 1:10-13; Ef 5:21; 1 Ped 2:13-17) - Depender de la opinión de otros (del mundo) pero sin darle importancia a la del cónyuge (Leer Gal 1:10)
- Siendo poco enseñable; al creer saberlo todo, o tener siempre la razón mostrando irrespeto a los demás (no saber manejar la crítica). (Leer Pr. 13:1; Pr. 19:20; Juan 9:13-14; Pr. 10:17
Un matrimonio que no trata correctamente el orgullo es muy difícil que acepte con humildad el rol o la responsabilidad que Dios le ha asignado a cada cónyuge. El orgullo es el peor enemigo de la humildad.
¡Oremos al Señor para que nos ayude a mortificar el pecado del orgullo en nuestras vidas!
