Hermanos: Euro Alfaro y Jemny Romero
Continuamos reconociendo y aprendiendo a luchar contra los enemigos dentro de una relación matrimonial, en este momento reflexionaremos sobre la práctica del… MAL MANEJO DEL CONFLICTO.
¿Alguna vez has tenido conflictos dentro del matrimonio?
Como esposa, ¿Cuántas veces has considerado algún trato insensible de parte de su esposo?
Como esposo, ¿Cuántas veces has considerado un trato irrespetuoso de parte de su esposa? ¿Cómo respondemos ante estas circunstancias, con enojo o con aspereza?
¿Evitamos el conflicto o lo incrementamos?
Efesios 4:1,3 Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados.- …solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz</strong>;
En el pasaje anterior se nos pide que andemos en paz, dispuestos a estar en paz.
¿Cómo pudiéramos lograr esta paz? Según la Palabra, Pr. 17:27; Pr. 19:11 y Rom 12:2, se nos exhorta a ser prudentes, retener las palabras y renovar nuestros pensamientos sabiamente para responder ante los conflictos.
Literalmente estar en conflicto significa golpear, luchar en contra de, o estar en oposición de algo.
Aplicando estas ideas a nuestra vida matrimonial, podemos entender que un esposo cristiano debe y necesita aprender cómo responder humildemente ante un posible conflicto con su esposa. De igual manera, una esposa cristiana debe y necesita aprender cómo responder humildemente ante un posible conflicto con su esposo.
En el matrimonio la causa más común para que se genere un conflicto es o bien por insensibilidad del esposo o por irrespeto de la esposa (Leer Ef 5:22-33); sin embargo, Dios nos enseña otras causas:
a) Pretender cambiar al cónyuge conforme a mi forma de pensar. (Leer 1 Co 10:24 y 1 Co 13:5). Debemos entender que el cambio en mi cónyuge es un proceso conforme a Dios y no conforme a mi preferencia.
b) Demandar de mi cónyuge algo para satisfacer mis deseos egoístas. (Leer 1 Te 4:4-6).
c) Hacer planes sin considerar la opinión o el punto de vista del cónyuge. (Leer Mt 19:6).
d) Pensar que mi amor como esposo depende de la sujeción de mi esposa. Pensar que mi respeto hacia mi esposo depende del amor que me brinde mi esposo. (Leer Ef 5:33).
e) Menospreciar la obra de Dios en mi cónyuge y sus luchas internas.
f) Pensar que cumplo con mis deberes según mi propio criterio. (Leer Pr 14:2,26).
g) No cumplir con el principio de responsabilidad en el ámbito sexual del matrimonio (pudiendo hacerlo). (Leer 1 Co 7:3-6) Es un mandato al hombre y a la mujer (es mutuo, afectivo, recíproco y frecuente).
¿Cómo manejar bien el conflicto matrimonial?
– Conociendo la Palabra de Dios y conociendo al Dios de la Palabra.
– Al preocuparse realmente por las necesidades y gustos del cónyuge.
– Al Ocuparse en servir al cónyuge. (Leer Flp 2:2-3)
– Esforzarse por manejar cada vez más la comunicación con el cónyuge (trabajo duro), entendiendo el nivel de madurez que necesitamos para perseverar, en dependencia de Dios.
– Buscando la ayuda del Señor en oración siempre.
– Buscar consejería bíblica con humildad, cuando las dificultades nos sean complejas.
No se justifica el irrespeto o la insensibilidad en el matrimonio, hay que evitarlo, pero se requiere un manejo bíblico cuando se presenta.
¡Oremos al Señor para que nos ayude a enfrentar este enemigo en todo momento!
