Salmos 115:1 (RVR1960)
“No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, Sino a tu nombre da gloria, por tu misericordia, por tu verdad.”
Hermanos: Euro Alfaro y Jemny Romero
Comenzamos haciendo y reflexionando sobre ciertas preguntas:
¿Qué es lo que usted más desea como cristiano?
¿Cuál cree que es el propósito de Dios al instituir el matrimonio?
Estudiemos colosenses 3 así como otros pasajes de las escrituras para encontrar un contraste entre el creyente y el incrédulo, el salvado y el no salvado. Colosenses 3:1-4:6.
A los creyentes se nos muestra con claridad lo que éramos ¨sin Dios y sin esperanza¨ y lo que somos ahora ¨por la fe en Cristo Jesús¨.
Hechos nuevas criaturas, pero pecadores, debemos ejercitarnos espiritualmente para cumplir el propósito por el cual Dios nos rescató: Glorificar su nombre.
Si aplicamos estos textos al matrimonio, podemos encontrar:
¿Qué diferencia hay entre un matrimonio cristiano y un matrimonio entre impíos?
El matrimonio cristiano sabe que debe glorificar a Dios, mientras que el matrimonio entre incrédulos no lo saben y no pueden, ya que cada uno busca satisfacerse así mismo.
¿Cuál es el mensaje que transmitimos a los incrédulos con nuestros matrimonios?
En esta sociedad que detesta el vínculo matrimonial entre un hombre y una mujer, debemos ser luz y sal, principalmente en la relación matrimonial y familiar, ya que se nos llama a glorificar a Dios en todos los aspectos de la vida cristiana.
¿Cómo lo hacemos?:
En nuestros matrimonios, cada uno debe procurar hacerlo y en conjunto:
- Abandonando toda actitud que no corresponda con la nueva vida en Cristo. Colosenses 3:5
Esto implica mortificar (rechazar o hacer morir) el pecado, recordando que fuimos liberado del dominio del mismo.
Colosenses 3:8-9 toda ira y enojo dentro del corazón; toda blasfemia y palabras deshonestas, toda malicia y mentira. Esto es, examinando nuestro corazón, palabras y pensamientos.
- Renovando nuestra mente Colosenses 3:10, siendo revestidos conforme a la nueva imagen de quien nos creó.
¿Nos casamos para que nos hicieran feliz o para glorificar a Dios?
Es imposible para un cónyuge con esta visión (hacerse feliz), cumplir con el propósito para el que fue diseñado, ya que se necesita un cambio de mentalidad (Rom 12:1-2) y un propósito eterno (celestial) Colosenses 3:1-2
- Cambiando de actitud y motivación (Colosenses 3:12):
Siendo nuestra nueva motivación (ser escogidos, santos y amados por Dios), debemos adoptar una nueva actitud que muestre el fruto del Espíritu (Gálatas 5:22-26); de entrañable misericordia, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia.
- Reconociendo la necesidad de arrepentimiento y perdón (Colosenses 3:13):
Al soportar, perdonar y arrepentirnos de toda falta.
- Manteniendo el gozo (Colosenses 3:14-17).
Teniendo como fundamento el amor, procurando la paz de Dios (Juan 14:27) y ejerciendo la gratitud, mantenemos el gozo y hacemos del matrimonio un lugar de paz.
Partiendo de ello podemos desempeñar los deberes matrimoniales ya estudiados y con esto en mente podemos dar gloria a Dios.
- Sin olvidar el peligro.
Olvidar que todo esta diseñado para dar gloria a Dios (Santiago 4:1-3), nos lleva al peligro de dejar de vivir para la gloria de Dios y nos dedicamos a nuestra propia gloria, pensando que merecemos la felicidad.
Aplicar estos pasajes nos permiten entender el propósito de Dios al instituir el matrimonio y como cristianos, cada uno (esposo y esposa), comprometernos a glorificar a Dios.
