Hermanos: Euro Alfaro y Jemny Romero
En esta oportunidad meditaremos sobre lo que nos dice la Palabra de Dios acerca de otro enemigo dentro del matrimonio… LA IRA
¿Qué es la Ira? ¿Qué entendemos por Ira? ¿Es una emoción?
Según la real academia española RAE se define la Ira como:
- Sentimiento de indignación que causa enojo o enfado.
- Apetito o deseo de venganza.
- Furia o violencia.
- Irritarse mucho.
- Cólera manifestada por agitación interior.
Bíblicamente podemos decir que la Ira es indignación por la ofensa, que puede ser justa o injusta. Es una obra de la carne (Leer Ga 5:19-20).
Existe la ira justa (o ira santa), la cual es la indignación por razones piadosas, como respuesta a una provocación para ser enojados, como ofensa a la santidad de Dios (Leer Sa 5:5; Sa 7:11).
Existe la ira injusta o la Ira pecaminosa, la cual es manifiesta por el pecador como respuesta a una provocación que deriva en pecado. Su motivación no es la santidad de Dios.
En nuestros matrimonios una de las cualidades es que algunas veces se manifiesta este sentimiento de indignación que produce en nosotros una ofensa por parte del cónyuge. Pero ¿es esto pecado?
El Señor nos responde en su Palabra en Ef 4:22-26:
- Despojaos del viejo hombre, del que amaba el pecado (pues es lo único que conocía).
- Que está corrompido por los deseos engañosos.
- Renovando nuestra manera de pensar, conforme a los pensamientos de Dios.
- Y vestíos del nuevo hombre, creados según Dios en justicia y verdad santa.
- Desechando la mentira, hablando cada uno verdad con su prójimo.
- Airaos pero no pequéis, es natural manifestar el disgusto. No pecar es el reto.
- No se oculte el sol sobre nuestro enojo, el Señor sabe que en esto pecamos, por tanto, no demos tiempo al enojo por la ofensa o desagrado, sino, arrepintámonos, pidiendo perdón y otorgándolo (leer Sa 4:4)
– Ni deis lugar al diablo, ceder y ser controlado por la ira o el enojo es dar oportunidad a otro señor distinto a Cristo, reemplazando a nuestro Salvador.
¿Cómo identificamos una conducta de Enojo?…
Expresiones manifiestas de comportamiento como amargura, mal humor, ser intratable, sobre exageración de ofensas, viviendo con obstinación nos permiten identificar la ira en nosotros.
El enojo no tratado, no resuelto y no arrepentido es el enemigo principal del amor, ya que excede con creces todo acto y palabra de bondad. Centra en el pensamiento bien sobre sí mismo y mal sobre otras personas.
El enojo no resuelto si es pecado, ya que, genera frustración a quien lo sufre, y ofensas a quien es afectado. (Pr 15:18; 26:21 y Ecl. 7:9)
¿Cómo nos hablamos en nuestro matrimonio? ¿Hay indirectas?
Por la gracia de Dios si tenemos un nuevo espíritu y somos nuevas criaturas, uno de los principales cambios que debemos reflejar es el control del enojo y el dominio de la ira. (Padres leer Ef 66:4); (jóvenes leer Ec 11:10); (esposos leer Co 3:8 y St 1:19-20)
Este enemigo del matrimonio usualmente está oculto a los ojos de otros, pero dentro del núcleo familiar es fácilmente reconocible, en vista de que:
- Involucra los pensamientos y las intenciones.
- Generalmente es causado por nuestra incapacidad de alcanzar metas orgullosas y egoístas.
- Es expresada aún en los textos y lenguaje no verbal.
- Denota falta de dominio propio.
- Siempre está acompañado de otros pecados.
- Se puede convertir en algo peor.
Que el Espíritu Santo sea ayudándonos cada día a ejercer dominio propio con cada una de nuestras emociones, especialmente en LA IRA.
¡Oremos al Señor para que nos ayude a mortificar este pecado en nuestras vidas!
