Maestro: Joel Guevara.
Tomado del libro : «Los atributos de Dios» de Arthur Pink.
1. Dios es diferente de sus criaturas.
Dios es perpetuamente el mismo: No está sujeto a ningún cambio en su ser, ni en sus atributos ni en sus determinaciones. Por lo tanto, Dios es comparado con una “Roca” inamovible (Dt. 32:4)
2. Aspectos de la inmutabilidad de Dios.
a. En primer lugar, Dios es inmutable en su esencia.
Dios no ha evolucionado, crecido ni mejorado. Todo lo que Él es hoy, siempre lo ha sido y lo será. Mal. 3:6
¿Por qué Dios no mejora?
Porque es perfecto.
b. Dios es inmutable en sus atributos.
Su poder es irreductible, su sabiduría está intacta y su santidad inmancillable. Los atributos de Dios no pueden cambiar, así como la Deidad no puede dejar de ser. Su veracidad es inmutable porque “para siempre… permanece [su] palabra en los cielos” (Sal. 119:89). Su amor es eterno: “Con amor eterno te he amado” (Jer. 31:3) y “como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin” (Jn. 13:1). Su misericordia no cesa porque es “para siempre” (Sal. 100:5).
c. Dios es inmutable en su consejo.
No se arrepiente: Números 23:19, 1 Samuel 15:29, Dios no cambia en sus dichos, todos los cumplirá. Pero el hombre si cambia por dos razones. La falta de previsión para anticipar cada cosa y la falta de poder para ejecutarlos.
3. ¿Se puede depender de los seres humanos?
¿Podemos depender de otros seres humanos?
¿Qué pasaría si una criatura no cambiara?
– Nadie puede sostenerse un solo instante, dependemos de Dios cada momento que respiramos.
Salmo 66:9
Salmo 146: 3
Humillados bajo el poder de Dios porque somos insignificantes.
4. Podemos estar seguros en Dios.
Si Él cambiara como nosotros; si quisiera una cosa hoy y otra mañana; si fuera controlado por el capricho, ¿quién podría confiar en Él? Is. 54:10
– Aquí encontramos ánimo para la oración.
– Qué bendiciones ha prometido Dios sin que se la pidamos? “Si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye” (1 Jn. 5:14)
– Aquí hay motivos de terror para los malvados.
Pues también yo procederé con furor; no perdonará mi ojo, ni tendré misericordia; y gritarán a mis oídos con gran voz, y no los oiré” (Ez. 8:18).
Es de gran consuelo, la inmutabilidad de Dios, porque cumple su palabra para el castigo del impío y para bendición de sus hijos.
