TEMA CENTRAL
Dios nunca pierde una oportunidad para manifestar Su Grandeza, Su Sabiduría
y Su Perfección. Y la manera como en el original se nota que simultáneamente ese
calcañar mordido haría caer todo el peso del cuerpo sobre la cabeza de la serpiente
para exterminarla definitivamente, debería arrancarnos una explosión de gozo, Satanás
fue derrotado por la herida de nuestro Salvador.
BASE BÍBLICA
Génesis 3; Romanos 6:23; Isaías 7:14; Isaías 9:6; Mateo 1:21-22
LECCIÓN BÍBLICA
Nuestra última lección terminó con un rayo de esperanza para los pecadores.
Hay esperanza para ti y para mí. Dios, para mostrar Su misericordia a Adán y a Eva, decidió sacrificar animales en lugar de ellos. Así que estos animales, inocentes, que no habían pecado, sustituyeron a Adán y a Eva. Dios en Su misericordia abrió un camino para que los pecadores fueran perdonados y pudieran acercarse de nuevo a Él. Esta misericordia es también para nosotros.
Cuando estuvimos hablando de las consecuencias que Adán y Eva sufrieron por su pecado, dijimos que la tierra también había sido afectada. Ahora el trabajo del hombre en la tierra sería más difícil. Eso lo podemos leer en el capítulo 3 de Génesis.
Pero en ese capítulo 3 encontramos la esperanza más grande y brillante, la promesa más gloriosa, la misericordia y el amor de Dios en una manera inmensa.
Cuando Adán y Eva pecaron contra Dios comiendo del fruto del árbol que Él les había prohibido comer, dice la Biblia que sus ojos fueron abiertos y se dieron cuenta de que estaban desnudos. Ellos escucharon el sonido de Dios cuando se paseaba por el huerto. Dios llamó a Adán y allí comenzó algo que pudiéramos llamar el primer juicio en la tierra.
Dios, el Juez Justo, les preguntó a Adán y a Eva qué era lo que había pasado.
Adán y Eva, los acusados, le dieron a Dios sus excusas, pero no reconocieron que ellos habían pecado. Adán culpó a Eva, Eva culpó a la serpiente. Entonces el Juez Justo, Dios, dictó la sentencia:
Dios se dirige a Satanás y podemos leer en Génesis 3:15 lo que dijo: “Y pondré
enemistad entre ti y la mujer, Y entre tu descendiente y su descendiente. Él te aplastará
la cabeza cuando tú hieras su calcañar.” (Biblia Textual)
Estas palabras de Dios fueron la sentencia sobre Satanás. Alguien que nacería de una mujer, que sería un descendiente de Eva, acabaría definitivamente con Satanás. Pero aquí Dios dijo otra cosa que debemos mantener en nuestra mente:
Satanás iba a herir en el calcañar, en el talón, a ese descendiente de la mujer, pero en ese mismo momento ese pie herido iba a aplastar la cabeza de la serpiente. Yo no sé si ustedes lo saben, pero para matar a una serpiente y asegurarse de que esté bien muerta, hay que aplastarle la cabeza.
Así que en estas palabras de Dios podemos ver una promesa maravillosa. En este versículo Dios comienza a dar pistas a Su pueblo de que Un día nacería alguien que iba a derrotar definitivamente a Satanás y así salvar al pueblo escogido de Dios.
Ese Salvador nacería de una mujer, sería humano y tendría el poder de salvar al pueblo de sus pecados derrotando a Satanás para siempre.
Dice la Biblia que antes de que Dios creara el universo y a los seres humanos, sabía que Adán y Eva pecarían contra Él, y preparó Su perfecto plan para salvar al hombre de sus pecados y que pudiera disfrutar de nuevo del gozo de la presencia de Dios. Durante muchos años, Dios siguió dando pistas al pueblo de Israel acerca de ese Salvador que había prometido.
Isaías 7:14 “Por tanto, el Señor mismo les dará esta señal: Una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel.”
Isaías 9:6 “Porque un Niño nos ha nacido, un Hijo nos ha sido dado, y la soberanía reposará sobre Sus hombros. Y se llamará Su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz.”
Mateo 1:21 “Y dará a luz un Hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a Su pueblo de sus pecados.”
Algunas personas piensan que no necesitan un Salvador. ¿Qué piensas tú? ¿Eres diferente de Adán y Eva? ¿Eres bueno? ¿Eres pecador? ¡Todos somos pecadores! Tú eres un pecador y por eso ofendes a Dios. También yo lo soy. Así que tú y yo necesitamos un Salvador. Necesitamos ese Salvador prometido. Por eso esta es una promesa tan gloriosa y maravillosa. ¡Dios prometió enviar un Salvador!
Recordemos que Dios es Fiel y cumple Sus promesas y Sus advertencias. Hay una esperanza para los pecadores. Hay esperanza para ti y para mí en Jesús el Salvador.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR
Mateo 1:21 “Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”.
Material para desarrollar
