TEMA CENTRAL
Después de resucitar, en el camino a Emaús, Jesús se encontró con dos discípulos que estaban tristes por lo que había sucedido apenas dos días atrás. Jesús les hizo una pregunta muy interesante “¿No era necesario que el Cristo padeciera todas estas cosas y entrara en Su gloria?”. Parece que estas cosas fueran contradictorias: era necesario que padeciera. A fin de cuentas, Dios había sido claro cuando le advirtió a Adán: “…porque el día que de él comas, ciertamente morirás”.
BASE BÍBLICA
Isaías 53; Mateo 26; 27: Marcos 14; 15; Lucas 22; 23; Juan 18; 19
LECCIÓN BÍBLICA
Jesús mostró una vida de obediencia perfecta a Dios. Jesús se sentía agradado de obedecer a Su Padre sin importar lo que fuera. Aunque Jesús mismo tenía poder para defenderse, aunque podía rogar al Padre quien le enviaría miles de ángeles para defenderlo, Jesús agradó al Padre por Su obediencia perfecta.
Después que Jesús fue apresado en Getsemaní comenzaron a pasar muchas cosas y todas sucedieron en apenas unas cuantas horas. Los líderes religiosos del pueblo de Israel siempre estuvieron en contra de Jesús porque decía que era el Hijo de Dios. Ellos sabían que estas palabras significaban que Jesús es Dios.
A ellos tampoco les gustaba que Jesús los señalara como personas que, aunque conocían bien la Palabra de Dios, la cambiaban y enseñaban sus propias costumbres como si Dios las hubiera ordenado. Ellos se habían puesto de acuerdo para matar a Jesús y ahora sus planes parecían estar resultando.
Después de ser apresado, Jesús fue llevado delante de estos líderes religiosos quienes le hicieron un juicio falso. Hasta buscaron testigos falsos para que dijeran mentiras que hicieran parecer culpable a Jesús. Dos de los discípulos de Jesús se acercaron al lugar donde estaba sucediendo esto. Uno de ellos era Pedro. Mientras estuvo allí, tres personas lo reconocieron como uno de los discípulos de Jesús. Así que en tres oportunidades Pedro dijo “Yo NO lo conozco”. Cuando Pedro negó a Jesús por tercera vez, el gallo cantó. Tal como Jesús lo había dicho.
Los líderes religiosos llevaron a Jesús delante de Poncio Pilato, el gobernador romano. Le pidieron que lo crucificara porque había quebrantado las leyes judías, además estaba opuesto al Cesar, el emperador Romano. Pilato interrogó a Jesús. Los religiosos insistieron en que Jesús fuera crucificado. Pilato cedió ante ellos y, aunque sabía que Jesús era inocente, mandó a azotarlo y a crucificarlo. Antes de ser crucificado, Jesús fue azotado, escupido, burlado, abofeteado, golpeado en su cabeza. Le colocaron una corona hecha con espinas, le quitaron su ropa y lo ridiculizaron. Luego lo obligaron a llevar su cruz hasta el lugar llamado de la Calavera, que en hebreo se dice Gólgota, también conocido como Monte Calvario. ¿Dijo algo Jesús para protestar? ¿Se quejó? ¿Se defendió y señaló a aquellos que lo estaban acusando injustamente? ¿Acaso gritó como lo hacemos nosotros diciendo: ¡NO ES JUSTO!? ¡No! No hizo nada de eso. Más de 600 años antes, el profeta Isaías escribió: “Fue oprimido y afligido, pero no abrió Su boca. Como cordero que es llevado al matadero, y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda, Él no abrió Su boca”. Isaías 53:7. Jesús no se defendió. Jesús entregó su vida para salvar a Su pueblo de sus pecados. Ya no se harían más sacrificios de corderos que solo podían cubrir los pecados, porque ahora el Perfecto Cordero de Dios iba a ser sacrificado para quitar definitivamente los pecados de Su pueblo, aquellos a quienes había escogido y a quienes vino a salvar. Cuando alguien te acusa injustamente, enseguida te levantas molesto y te defiendes. Aunque la acusación sea cierta igualmente te defiendes. Dios dice que tú y yo hemos pecado, y nosotros nos defendemos delante de Dios justificando nuestro pecado. Pero Jesús no se defendió, aunque era completamente inocente. Tu y yo pecamos, y lo castigaron a Él. Tu y yo somos culpables, y fue Él quien murió en nuestro lugar. ¡Qué horrible es nuestro pecado! Pero, ¡qué glorioso y hermoso Salvador es Jesús!
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR
Isaías 53:6 “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; más Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.”
Material para desarrollar
