Diciembre 8
Lectura: Éxodo 12 Otras: Juan 1:29; 1 Corintios 5:7; Romanos 6:18
José, su familia y sus descendientes quedaron en Egipto, pero tristemente estos terminaron siendo esclavos de esta nación. Pasaron los años y ellos pensaron que Dios había olvidado sus promesas; si ellos iban a ser el pueblo de Dios, Dios debía liberarlos y llevarlos a la tierra que les prometió.
Dios no olvidó sus promesas, y escogió a Moisés para liberar a su pueblo. Dios llevó a Moisés frente al Faraón, pero luego de varios intentos, este no quiso liberarlos, hasta que llegó el día de la Pascua. Ese día Dios ordenó a su pueblo que comieran un cordero y que con su sangre pintaran el marco de las puertas de sus casas. De esa manera, Dios libraría de la muerte a los hijos mayores de cada familia. Y así fue como Dios los rescató de la esclavitud.
Muchos años después, un nuevo y perfecto cordero moriría para salvar a su pueblo de la muerte, el castigo por sus pecados. Tal como murió el cordero esa noche, Jesús moriría en el tiempo de la Pascua para salvar a su pueblo. El rescate en Egipto fue una pequeña muestra de la gran liberación que Dios haría en el futuro con su pueblo.
Preguntas:
- ¿Dónde estaba el pueblo de Dios? ¿Qué les sucedió en ese lugar?
- ¿Había Dios olvidado sus promesas?
- ¿Qué hizo Dios para liberarlos de la esclavitud?
- ¿Necesitamos que Dios nos libere? ¿De qué?
- ¿Cómo Jesús ofrece liberarnos?
Símbolo
Una puerta con marcas rojas en sus dinteles
Usado con permiso para la IEBI 2022
Tomado del libro: El árbol de Isaí – 25 devocionales para niños y adultos en advenimiento de Marjorie Chavarría
Copyright © 2016 Marjorie Chavarría
