Diciembre 5
Lectura: Génesis 22:1-13; Hebreos 11:17-19
Dios le había dado una grandiosa promesa llena de bendiciones a Abraham, él tendría una gran descendencia. Pero, ¿cómo iba a tener una familia tan grande y muchos nietos y bisnietos y tataranietos, si él ni siquiera tenía hijos? Es más, él y su esposa eran tan ancianos, que no había ninguna posibilidad de que ellos tuvieran algún hijo. Sin embargo, como Dios es poderoso y cumple lo que promete, Sara, la esposa de Abraham, quedó embarazada y dio a luz un hijo al cual llamaron Isaac.
Cuando todo marchaba bien, Dios le pidió a Abraham que sacrificara a su hijo. ¿Qué pasaría con la promesa si Isaac moría? Aunque no lo creas Abraham obedeció a Dios y confió en que pasara lo que pasara Dios sí llevaría a cabo su plan. Y así fue, cuando Abraham estuvo a punto de sacrificar a su hijo, Dios les dio un carnero para matarlo en su lugar.
Isaac no murió, pero la Biblia nos relata que hubo un hijo que sí tuvo que morir: Jesús, el Hijo prometido de Dios. Él fue entregado por Dios, su Padre, y murió como ese carnero, para que nosotros al igual que Isaac, no tuviéramos que morir y así fuéramos parte gratuitamente de la gran familia prometida a Abraham.
Preguntas:
- ¿Qué le había prometido Dios a Abraham?
- ¿Los ancianos tienen hijos? ¿Cómo pudieron Abraham y Sara tener un hijo?
- ¿Qué le pidió Dios a Abraham? ¿Qué hizo Abraham?
- ¿Quién murió en la escena?
- ¿Cómo hoy día podemos ser parte de la gran familia de Abraham?
Símbolo
Un cordero
Usado con permiso para la IEBI 2022
Tomado del libro: El árbol de Isaí – 25 devocionales para niños y adultos en advenimiento de Marjorie Chavarría
Copyright © 2016 Marjorie Chavarría
