Diciembre 19
Lectura: Daniel 3:1-28
El pueblo de Dios estaba en el exilio en Babilonia, bajo un imperio que no amaba a Dios. Tres amigos, que eran parte del pueblo de Dios y estaban en esta tierra extranjera, fueron desafiados a inclinarse frente a una estatua del rey de ese entonces, el rey Nabucodonosor. Ellos fueron amenazados con morir quemados en un horno de fuego si no lo hacían.
Sadrac, Mesac y Abednego, sabían que solo a Dios había que adorar, así que no se inclinaron y confiaron en Dios. Ellos estaban seguros de que Dios podía liberarlos, pero estaban comprometidos a servirle aun cuando no los liberara. Los tres amigos fueron atados y arrojados al horno de fuego y para el asombro de todos, en medio de ellos apareció un cuarto hombre. Dios estaba con ellos en medio del fuego. La historia cuenta que a los hombres nada les pasó y que el rey terminó alabando a Dios.
Más adelante vemos en la Biblia a Jesús, Él también fue atado por los enemigos de Dios, en un imperio que no amaba a Dios. Fue tentado a negar a su Padre, pero Él nunca transó y fue colgado a una cruz, pareció que había sido derrotado, pero la muerte no pudo detenerlo, y resucitó al tercer día para que muchos vieran que Él era el Dios verdadero quien merece toda nuestra adoración.
Preguntas:
- ¿Dónde estaba ahora el pueblo de Dios?
- ¿Qué se negaron a hacer los tres amigos? ¿Cuál fue la consecuencia?
- ¿Cómo estuvo Dios con los tres amigos?
- ¿Quién hizo lo mismo que esos tres amigos más tarde?
- ¿Cuál fue la consecuencia de su obediencia?
- ¿Cuándo estamos tentados a no confiar en Dios y a no obedecerlo?
Símbolo
Un horno de fuego
Usado con permiso para la IEBI 2022
Tomado del libro: El árbol de Isaí – 25 devocionales para niños y adultos en advenimiento de Marjorie Chavarría
Copyright © 2016 Marjorie Chavarría
