
Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.
1 Juan 3:3
Tú, oh Señor, en el principio estableciste los cimientos de la tierra, ¡y los cielos son obra de tus manos! Estos pasarán, pero tú siempre permanecerás; se desgastarán como sucede con la ropa, y del mismo modo en que alguien se cambia de vestido, ellos también cambiarán. Pero tú eres el mismo y tus años jamás acabarán.
Oh Dios, nuestro Creador, Redentor y Santificador, te alabamos por habernos permitido comenzar otro año. Solo tú sabes quién de nosotros tendrá la posibilidad de completarlo. A pesar de que esto pueda ocurrir con cualquiera de nosotros, guárdanos en tu temor, susténtanos por tu gracia, no quites tu Santo Espíritu de nosotros. Sea que vivamos o muramos, que podamos ser tuyos.
Y tal como tu bendito Hijo obedeció tu ley por nosotros, que él pueda ser la justificación en medio de nuestra naturaleza y nos capacite para obedecerte:
Por eso concédenos, oh Señor, que nosotros, teniendo esta esperanza en él, podamos purificarnos así como él es puro; que este año, y durante toda nuestra vida, podamos crecer en gracia y en el conocimiento de él. Y cuando nuestro tiempo señalado concluya, llévanos de aquí a tu reino de gloria,
por el mismo Jesucristo, nuestro Señor, amén.
Henry Alford
