El advenimiento es para adorar a Jesucristo. Por lo menos, ésa es nuestra convicción en el ministerio Deseando a Dios. El advenimiento es una temporada anual de espera paciente, de esperanza expectativa, de reflexión espiritual, y de seguir el calendario.
Muchas iglesias, familias cristianas y seguidores individuales de Jesús lo celebran. No hay un mandato bíblico para observar el advenimiento. Es algo opcional una tradición que se desarrolló en el transcurso de la historia de la iglesia como un tiempo de preparación para el día de navidad.
Muchos nos damos cuenta que observar el advenimiento es una experiencia personal agradable y de provecho espiritual.
La palabra advenimiento proviene del latín adventus, que significa la venida. El advenimiento se trata primordialmente de la primera venida de Jesucristo hace dos mil años. Pero la segunda venida de Cristo también se incluye, como lo deja claro el popular villáncico navideño, Al Mundo Paz:
Al mundo él gobernará
Con gracia y con poder;
A las naciones mostrará
Su amor y su poder,
Su amor y su poder,
Su amor, su amor y su poder.
El advenimiento empieza el cuarto domingo antes de la navidad y termina en la nochebuena. Esto quiere decir que lo más temprano que empieza, dependiendo en cuál domingo cae, es el 27 de noviembre, y lo más tarde que empieza es el 3 de diciembre. Aunque la cuaresma (la preparación para la pascua) dura 40 días, el advenimiento puede durar entre 22 y 29 días.
Los cristianos alrededor del mundo tienen distintas maneras de celebrar el advenimiento. Algunos encienden velas. Otros cantan himnos. Otros comen dulces. Otros dan regalos. Otros cuelgan coronas navideñas. Muchos de nosotros hacemos todo lo anterior. Los cristianos han desarrollado muchas buenas maneras de extender la celebración de la venida de Jesucristo mucho más allá de la noche del 24 de Diciembre.
La encarnación del Hijo de Dios, “para nosotros y para nuestra salvación,” como el antiguo credo dice, es demasiado grande como para apreciarlo en un solo día. De hecho, es algo que el cristiano celebrará por toda la eternidad.
Nuestra oración es que este pequeño devocional le ayude a mantener a Jesucristo como el centro y el mayor tesoro de su temporada de advenimiento. Las velas y los dulces tienen su lugar, pero queremos asegurarnos que, en toda la prisa del mes de diciembre y todo el alboroto, adoremos a Jesucristo sobre todo lo demás.
Así que, la canción Venid, Fieles Todos es quizá el tema de estas lecturas devocionales. Todas estas meditaciones se tratan de la adoración de Cristo, el Señor. A veces, se oirá cuerdas de “O Ven, O Ven, Emmanuel,” y a veces, “Escuchad al Son Triunfal.” Y por supuesto, tendremos un camello para los reyes magos. Pero la figura central es Jesucristo—el bebé nacido en Belén, el Dios-hombre envuelto en una frazada, durmiendo en un pesebre, destinado para el Calvario, enviado por su Padre celestial a morir y resucitarse por su pueblo.
Las lecturas son extraídas del ministerio de John Piper, y como siempre le invitamos a acceder a más de 30 años de escritos y mensajes del Pastor John en la página web www.deseandoaDios.org. Gracias a Tony Reinke y a Jonathan Parnell quienes ayudaron a reunir el material.
La conclusión puede ser leída como una selección adicional el día de navidad (o en cualquier otro momento anterior, especialmente si usted tenga curiosidad sobre cuál es el pasaje navideño favorito del Pastor John).
El apéndice que se trata de las sombras del Antiguo Testamento y la venida de Jesucristo está coordinado con la meditación para el 13 de diciembre (y se encontrará una nota italizada en aquella sección).
Que Dios se agrade al profundizar y endulzar nuestra adoración de Jesucristo durante este advenimiento.
David Mathis
Director Ejecutivo
Desiring God
