TEMA CENTRAL
Aunque Dios escogió a Israel como su pueblo especial, con el propósito de que ellos fueran de testimonio a las demás naciones, la salvación no fue prometida solo para los del pueblo judío, desde el principio la promesa fue para todas las familias de la tierra. De manera que Jesús vino para salvar a judíos y a gentiles sin distinción.
BASE BÍBLICA
Juan 4, Apocalipsis 5:9
LECCIÓN BÍBLICA
Hemos visto cómo Jesús vino a buscar y a salvar lo que se había perdido porque Dios se complace en perdonar pecadores. Desde el principio Dios ha mostrado Su misericordia al ser humano: primero proveyendo una manera de cubrir los pecados con la sangre de un animal que sustituyera al ser humano pecador en un sacrificio. Luego Dios cumple Su promesa de enviar un Salvador, y ese Salvador era el mismo Hijo de Dios.
Dios se complace en mostrar sus misericordias hacia los pecadores. Envió a Su Hijo amado para resolver el problema del pecado de los seres humanos. Por esta razón cuando un pecador se arrepiente de sus pecados hay gozo en el cielo.
¿Qué tipo de pecador busca Jesús? ¿Vino Jesús a salvar solamente a los del pueblo de Israel? ¿Vino a salvar a los gentiles, es decir, a los que no eran judíos?
¿Solo vino a salvar a hombres? ¿Vino a salvar mujeres? ¿Sólo a ladrones?
La verdad es que en la Biblia no se menciona nunca que el Salvador prometido por Dios vendría solo a salvar a los judíos, los del pueblo de Israel. Tampoco dice que solamente vino a buscar a los de otros pueblos. Jesús no hizo diferencias entre pecadores por sus pecados.
Jesús perdonó a ladrones, publicanos, mujeres que vendían sus cuerpos, algunos fariseos como Nicodemo, pobres, ricos, hombres y mujeres, personas que perseguían y maltrataban a los seguidores de Jesús, amigos que lo abandonaron, al amigo que dijo que no lo conocía. Todos necesitaban ser salvados.
Entre todas estas personas, el libro de Juan capítulo 4 nos cuenta la historia de una mujer que era del pueblo de Samaria. Ella no era judía. Los samaritanos y los judíos tenían muchísimos años enemistados, pero aun así Jesús decidió pasar por el pueblo de Samaria para encontrarse con esta mujer. No sabemos su nombre, pero la Biblia la llama mujer samaritana. Ella no tenía muchas amigas en el pueblo. La vida que había llevado no era agradable ni correcta a la vista de sus vecinos en el pueblo, por esa razón esta mujer iba a sacar agua del pozo cuando no había nadie más allí.
Un día ella se encontró a Jesús sentado junto al pozo. Estaba cansado, tenía sed y le pidió agua. Este fue el inicio de la conversación más importante de la vida de esta mujer samaritana. Ella sabía que este hombre desconocido era un judío, pero aun así le estaba hablando. Jesús le dijo a esta mujer que Él era el agua viva y que cualquiera que bebiera de Él nunca más tendría sed.
De esta era manera Jesús le estaba ofreciendo a ella la Salvación que él había venido a traer a la humanidad. Jesús sabía lo pecadora que había sido esta mujer, pero realmente Él había venido a buscar a pecadores y llamarlos al arrepentimiento.
La mujer samaritana sabía que ella era pecadora y quedó descubierta frente a Jesús.
Ella estaba esperando también el cumplimiento de la promesa de que vendría un Salvador y Jesús le dijo “Yo Soy, el que habla contigo”.
Esto es maravilloso, Jesús, el Salvador prometido estaba ofreciendo perdón y vida eterna a una mujer de un pueblo que no era Israel, que se había casado cinco veces y ahora vivía con un señor con el que no se había casado, una mujer que no era muy querida por quienes la conocían. Cuando esta mujer se dio cuenta de que Jesús era el Salvador prometido por Dios, corrió hacia el pueblo y comenzó a decirle a todos allí: “Vengan, vean a un hombre que me ha dicho todo lo que yo he hecho. ¿No será este el Cristo?” La mujer samaritana estaba sorprendida, no solamente porque
Jesús sabía todas las cosas malas que había hecho. ¿Cómo era posible que sabiendo lo que he hecho, aun me muestra Su misericordia y no me desprecia? Quizá esto era lo que pensaba la mujer samaritana.
Ahora los sorprendidos fueron los del pueblo. Dice la Biblia que creyeron por las palabras de la mujer que contaba “Él me dijo todo lo que yo he hecho.” Los samaritanos corrieron al pozo donde estaba Jesús y, después de estar con ellos explicándoles el evangelio, muchos samaritanos creyeron en Él.
La promesa del Salvador era para pecadores de todas las familias de la tierra.
Jesús estaba formando un solo pueblo compuesto por personas de todos los pueblos que se arrepentían y creían las buenas noticias de salvación. El Salvador prometido vino a salvar a todo tipo de pecadores.
¿Dónde naciste? Puede ser que hayas nacido en Colombia, puede ser que nacieras en Venezuela o en cualquier otro país. Jesús recibe pecadores de cualquier nación, de cualquier país. No importa cuál idioma hables tú. No importa qué pecados hayas cometido. El Salvador vino para salvar pecadores de todas las familias de la tierra, de todos los países, Él vino a salvar a todo tipo de pecadores como tú y como yo.
Apocalipsis 5:9 “con Tu sangre compraste para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación”.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR
Lucas 2:30-32 “Porque han visto mis ojos tu salvación, la cual has preparado en presencia de todos los pueblos; luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo
Israel”.
Material para desarrollar:
