TEMA CENTRAL
Dos cosas muy importantes sucedieron antes de que Jesús comenzara su ministerio en la tierra: el bautismo y la tentación. En el primero se identifica con el pueblo y Dios da testimonio público de que Jesús es Su Hijo y que está complacido con Él. En el segundo vence al pecado por nosotros y asegura que puede entender
nuestra condición. Jesús tenía que pasar por todas las cosas que los seres humanos tenemos que pasar.
BASE BÍBLICA
Lucas 4:1-13; Mateo 4:1-11; Hebreos 4:15
LECCIÓN BÍBLICA
En nuestra clase pasada vimos en la Biblia que Jesús fue bautizado y que en esa ocasión sucedieron dos cosas un poco sorprendentes. Jesús fue presentado como El Cordero de Dios que QUITA el pecado del mundo, es decir que Jesús era el Sustituto Perfecto, escogido por Dios para salvar a los pecadores.
También vimos lo que sucedió al momento en que Jesús fue bautizado: El Espíritu Santo descendió sobre Jesús en forma corporal, en forma de una paloma y se escuchó a oídos de los que allí estaban la voz de Dios el Padre diciéndole a Jesús que era Su Hijo Amado y que se sentía complacido con Él.
La Biblia sigue contando lo que sucedió después del bautismo de Jesús. Dice que fue impulsado por el Espíritu Santo al desierto, y estuvo en el desierto durante 40 días sin comer nada. ¿Qué pasa si una persona no come durante mucho tiempo? ¡Sí, tiene mucha hambre! Jesús era completamente hombre y después de 40 días sin
comer, tuvo hambre. Mientras estaba en el desierto vino Satanás a tentarlo.
¿Recuerdan lo que sucedió en el huerto con Adán y Eva? Satanás vino al huerto oculto en una serpiente y comenzó a tentar a Eva.
La Biblia dice que Jesús es el segundo Adán y lo hace para que nuestra mente pueda comparar cómo respondió Adán ante la tentación en el huerto y cómo lo hizo Jesús en el desierto. Satanás vino tratando de sembrar dudas en la mente de Jesús y llevarlo a hacer cosas sin tener en cuenta las palabras de Dios.
Jesús acababa de ser bautizado y Dios el Padre le había dicho “Tú eres mi Hijo Amado, en Ti me he complacido”. Allí comienza esta primera tentación de Satanás.
Satanás toma esas palabras de Dios para hacer su ataque y le dijo a Jesús: “Ya que eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan”. Era como si Satanás le dijera a Jesús: Si en realidad eres el Hijo de Dios, entonces no tienes necesidad de tener hambre. Tienes poder para convertir estas piedras en panes y dejar de sufrir.
Aunque Jesús tenía hambre, y aunque también tenía poder para convertir las piedras en pan, no se dejó engañar por Satanás y le contestó: “Está escrito: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” En otras palabras, Jesús dijo: Soy el Hijo de Dios y no tengo que comer pan para estar confiado en Mi Padre. La comida no es lo más importante, la Palabra de Dios es más importante que mi hambre.
Satanás vuelve a tentar a Jesús llevándolo a un lugar muy alto y le dice: “Ya que eres el Hijo de Dios, lánzate desde aquí, porque está escrito: A Sus ángeles te encomendará, y: En las manos te llevarán, no sea que Tu pie tropiece en piedra”.
En esta oportunidad Satanás también usó palabras de Dios para tentar a Jesús.
Es como si le dijera: Cómo tú eres el Hijo de Dios puedes tirarte hacia abajo. Nada te va a suceder porque Dios ha dicho que enviará a sus ángeles para protegerte.
Nuevamente Jesús se negó a escuchar las razones de Satanás y volvió a rechazar la invitación: “También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios”. La Biblia dice que no tentemos, no pongamos a prueba a Dios, así que Jesús con su respuesta afirma nuevamente que lo más importante era obedecer las Palabras de Su Padre.
Jesús dijo: NO voy a poner a prueba a mi Padre.
Satanás nunca se cansa de invitarnos a dudar y a desobedecer las Palabras de Dios. Volvió a invitar a Jesús a mirar todos los reinos del mundo y lo gloriosos que eran y le dijo: “Todo esto te daré, si te postras y me adoras”. Jesús, si en lugar de adorar a tu Padre me adoras a mí, yo voy a concederte todos estos reinos que hay en
el mundo con toda su gloria.
Esta vez, Jesús vuelve a usar las Palabras de Dios para rechazar esta nueva invitación a pecar y ofender a Dios: “¡Vete, Satanás! Porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y solo a Él servirás.” En otras palabras, Jesús le dijo a Satanás: No lograrás que yo desobedezca a mi Padre. Sólo voy a adorar y servir a Dios.
Al igual que Satanás sembró dudas acerca de las palabras de Dios en la mente de Adán y Eva, quiso hacerlo con Jesús. La Biblia solamente nos cuenta estas tres tentaciones y las respuestas de Jesús, pero Satanás estuvo cuarenta días tentando a Jesús. Pero a diferencia de Adán y Eva, quienes en lugar de obedecer las palabras de
Dios obedecieron a las invitaciones de Satanás, Jesús no lo hizo. Este segundo Adán venció al pecado, porque no estaba dispuesto a ofender a Dios.
Todos los días tú y yo somos tentados a pecar y ofender a Dios. Y tristemente la mayoría de las veces caemos en la tentación. ¿Cómo te sientes cuando desobedeces a tus padres? ¿Cómo te sientes cuando piensas que eres pecador? Jesús venció al pecado porque, aunque fue tentado, No pecó. Tú y yo necesitamos a este Salvador que ha vencido al pecado.
La Biblia dice que, porque Jesús fue tentado, Él entiende cuando nosotros somos tentados. Jesús entiende lo que sucede cuando Satanás viene a tentarnos a nosotros también. Sí, Jesús fue tentado en todo como cualquiera de nosotros, pero sin pecado. ¡Jesús venció al pecado!
MEMORIZAR
Mateo 4:10b “…escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y solo a Él servirás.”
Material para desarrollar:
