TEMA CENTRAL
La resurrección de Cristo nos ofrece las más maravillosas garantías: la redención fue completada, Dios aceptó la muerte de Cristo en nuestro lugar, Jesús derrotó la muerte, el pecado y a Satanás, Jesús resucitó y nosotros también seremos resucitados. ¡Sencillamente maravilloso!
BASE BÍBLICA
Lucas 24:1-12; Romanos 6:9; Efesios 1.20; Juan 14:19; Juan 11:25; Juan 6:40; Juan 20:24-29; Hebreos 11:1; Mateo 28:1-10; Romanos 6:23; Hechos 2:24
LECCIÓN BÍBLICA
Jesús exclamó desde la cruz: “¡Consumado es!” Como si dijera: Padre, ¡Ya cumplí la tarea! He recibido la ira justa y el castigo por el pecado que cometieron contra ti todos los que escogimos para salvación. Ya sus pecados no están cubiertos sino eliminados, han sido quitados. Jesús murió en aquella cruz. Jesús, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, fue ofrecido una sola vez y para siempre.
Después que Jesús murió en la cruz, su cuerpo fue sepultado. Pero en esos tiempos las sepulturas no se hacían como se hacen ahora. Los cuerpos de las personas muertas eran envueltos en lienzos con especias aromáticas. Eso lo hicieron con el cuerpo de Jesús dos de sus discípulos que no pertenecían al grupo de los doce.
Fueron José y Nicodemo. Cerca del lugar donde crucificaron a Jesús había un huerto, y en el huerto una tumba: un hueco dentro de una roca. Allí colocaron el cuerpo de Jesús y en la entrada colocaron una gran piedra para cerrar la tumba.
Los mismos líderes religiosos que habían pedido la muerte de Jesús, pidieron que se colocara esta gran piedra con un sello y además unos guardias para custodiar el lugar. Jesús había dicho que después de tres días Él resucitaría y estos líderes religiosos pensaban que los discípulos podían robarse el cuerpo para hacer creer que Jesús había resucitado.
Pero la Biblia nos cuenta exactamente qué sucedió.
Lucas 24:1-9 “Pero el primer día de la semana, al rayar el alba, las mujeres vinieron al sepulcro trayendo las especias aromáticas que habían preparado.
Encontraron que la piedra había sido removida del sepulcro, y cuando entraron, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Aconteció que estando ellas perplejas por esto, de pronto se pusieron junto a ellas dos varones en vestiduras resplandecientes. Estando ellas aterrorizadas e inclinados sus rostros a tierra, ellos les dijeron: ¿Por qué buscan entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado”.
Entonces ellas se acordaron de Sus palabras, y regresando del sepulcro, anunciaron todas estas cosas a los once apóstoles y a todos los demás.”
¡Qué susto debieron haberse llevado estas mujeres! Pero, ¿qué significaba que Jesús hubiera resucitado? ¿Cómo pudo resucitar? La palabra resurrección significa volver a la vida. Al decir que Jesús resucitó estamos diciendo que de nuevo sus pulmones se llenaron de aire, su corazón comenzó a latir y hubo nueva sangre recorriendo sus venas.
Pero este cuerpo de Jesús que resucitó es diferente, ya nunca más volverá a morir. Romanos 6:9 “sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; la muerte ya no tiene dominio sobre Él.”
¿Cómo puede ser esto posible? Efesios 1:20 “Ese poder obró en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos…” Fue el poder del Padre el que obró en el cuerpo muerto de Jesús y lo volvió a la vida. Y es que para Dios no hay nada imposible.
Jesús no había muerto como castigo por sus pecados porque Él nunca pecó, Él murió cargando el pecado de todos aquellos a quienes vino a salvar. Cuando Jesús dijo ¡Consumado es!, el Padre estuvo de acuerdo. La resurrección es una muestra de que Dios aceptó el sacrificio de Jesús como pago por la culpa de los pecadores.
Hechos 2:24 “Pero Dios lo resucitó, poniendo fin a la agonía de la muerte, puesto que no era posible que Él quedara bajo el dominio de ella…”
La resurrección de Jesús también significa la victoria de Jesús sobre el pecado, sobre la muerte y sobre Satanás. ¿Recuerdas cuando Dios le dijo a la serpiente en el huerto del Edén, que un descendiente de la mujer le aplastaría la cabeza cuando ella lo hiriera en el talón?
En una ocasión Jesús dijo “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en Mí, aunque muera, vivirá…” Juan 11:25. Y “…porque Yo vivo, ustedes también vivirán.” Juan 14:19
¡La muerte y resurrección de Jesús son maravillosas! La muerte y la resurrección de Cristo han acabado con el poder de la muerte. Cuando Adán y Eva pecaron Dios obró de manera que ese pecado fuera cubierto por la sangre de unos animales, pero, aun así, ellos fueron sacados fuera del huerto. Tuvieron que sufrir las consecuencias.
Todos los que se han arrepentido de sus pecados y han sido salvados por el sacrificio de Jesús, aún tenemos un cuerpo que sufre las consecuencias del pecado, pero la resurrección de Jesús nos da esperanza. Viene el día cuando nuestros cuerpos serán resucitados y transformados. Pero ya no tenemos muerte espiritual. Ya hemos sido reconciliados con Dios y podemos acercarnos a Él.
¿Y tú? ¿Tienes esperanza de volver a la vida para estar para siempre con Jesús? ¿Has confesado a Dios tus pecados y te ha librado Dios de la muerte y del infierno eterno? ¡Gloria a Dios por la resurrección de Jesús! Eso significa que un día seremos resucitados y viviremos para siempre con Él.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR
Juan 11:25 “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá”.
Material para desarrollar:
