“Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz; y por ello te vendrá bien” (Job 22:21).
“Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme” (Jer. 9:23-24).
Un conocimiento espiritual y salvador de Dios es la mayor necesidad de toda criatura humana.
El fundamento de todo verdadero conocimiento de Dios debe ser una clara comprensión mental de sus Perfecciones como se revelan en la Sagrada Escritura. No se puede confiar, ni servir, ni adorar a un Dios desconocido. En este libro, se ha hecho un esfuerzo para exponer algunas de las principales perfecciones del carácter divino. Si el lector se va a beneficiar realmente de la lectura de las páginas que siguen, debe suplicar a Dios de manera decidida y sincera que lo bendiga, que aplique su Verdad a la conciencia y al corazón para que su vida se transforme de ese modo.
Necesitamos algo más que un conocimiento teórico de Dios. Sólo Dios es verdaderamente conocido en el alma cuando nos entregamos a Él, nos sometemos a su autoridad y regulamos todos los detalles de nuestras vidas por sus santos preceptos y mandamientos. “Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová [en el camino de la obediencia]” (Os. 6:3). “El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá” (Jn. 7:17). “El pueblo que conoce a su Dios, se esforzará” (Dn. 11:32).
—A.W. Pink, 1930
