Diciembre 13
Lectura: 1 Reyes 9:1-9; Juan 1:14 Otras: Juan 2:18-22
Salomón fue el hijo y rey sucesor de David. Salomón pidió sabiduría a Dios para gobernar y Dios se la dio. Trajo mucha paz, seguridad y riqueza al pueblo de Dios. La nación de Israel jamás había estado tan bien. En medio de su reinado, Salomón construyó el templo, el lugar donde de ahora en adelante Dios viviría y su pueblo le adoraría.
Todo se veía muy bien, pero el pueblo de Dios se rebeló una vez más frente a Dios y no cumplieron sus promesas de serle fiel. Salomón se casó con muchas mujeres extranjeras y empezó a adorar a sus dioses. De esa manera, el reino de Israel se dividió en dos y comenzó una triste guerra entre ambos reinos, olvidaron que Dios estaba en medio de ellos y que debían adorarlo.
Había sido maravilloso para los israelitas tener la presencia de Dios en medio de ellos; sin embargo, eso no fue nada en comparación de lo que vendría. Dios ya no necesitaba un templo físico para venir a vivir con su pueblo. Dios envió a Jesús, su Hijo, quien vino al mundo para vivir en medio de su pueblo. Él dijo que era el verdadero templo, el lugar donde conoceríamos a Dios. Sí, es solo por medio de Jesús que conoceremos a Dios para poder adorarlo.
Preguntas:
- ¿Quién fue Salomón?
- ¿Qué construyó durante su reinado?
- ¿Qué era el templo?
- ¿Quién es ahora el templo?
- ¿Cómo podemos estar en la presencia de Dios?
Símbolo
Un templo
Usado con permiso para la IEBI 2022
Tomado del libro: El árbol de Isaí – 25 devocionales para niños y adultos en advenimiento de Marjorie Chavarría
Copyright © 2016 Marjorie Chavarría

