Diciembre 6
Lectura: Génesis 28:10-17; Juan 1:51
Isaac tuvo dos hijos, y uno de ellos fue Jacob, él no fue para nada una buena persona. La Biblia nos cuenta (Gn 27) cómo Jacob engañó a su padre, ya anciano y casi ciego, para robar la bendición que Isaac daría a su hijo mayor, Esaú. A pesar de esto y contra toda predicción, Dios, quien ama inmerecidamente, se apareció a Jacob a través de un asombroso sueño y le recordó todas las promesas hechas a su abuelo Abraham y le afirmó que serían para él y su descendencia.
Pero, el sueño le mostró a Jacob algo más, él vio una escalera que llegaba al cielo, donde ángeles subían y bajaban, él llamó al lugar de su sueño la casa de Dios, la puerta al cielo. Muchos años más tarde, el Evangelio de Juan nos relata que Jesús recordó este sueño y dijo que sobre Él veríamos ángeles subir y bajar. Jesús estaba diciendo que Él era esa escalera, la entrada al cielo. Él es la verdadera tierra prometida para Jacob y sus descendientes, el lugar donde podríamos encontrar y estar con Dios para siempre.
Preguntas:
- ¿A quién elige Dios ahora para dar su promesa? ¿Él la merecía?
- ¿Qué vio Jacob en su sueño?
- ¿Por qué Jacob llamó el lugar donde soñó un lugar asombroso?
- ¿Quién es ese lugar ahora?
- ¿Cómo podemos hoy día ir y encontrar a Dios?
Símbolo
Una escalera y nubes
Usado con permiso para la IEBI 2022
Tomado del libro: El árbol de Isaí – 25 devocionales para niños y adultos en advenimiento de Marjorie Chavarría
Copyright © 2016 Marjorie Chavarría
