Instruye al niño en su carrera: Aun cuando fuere viejo no se apartará de ella. Proverbios 22:6
Instrúyalos en el hábito de decir siempre la verdad. Decir la verdad es mucho menos común en este mundo de lo que pareciera a primera vista. Toda la verdad, y nada más que la verdad, es la regla de oro que muchos harán bien en recordar. La mentira y prevaricación son pecados viejos. El diablo fue padre de ellos, —engañó a Eva con una mentira audaz y, desde la caída, es un pecado contra el cual todos los hijos de Eva necesitan mantenerse en guardia.
¡Piense sencillamente en cuántas mentiras y engaños hay en el mundo! ¡Cuántas exageraciones! ¡Cuántos agregados se hacen a una simple historia! ¡Cuántas cosas se omiten, si no le convienen al que habla! ¡Qué pocos hay a nuestro alrededor de los que podemos decir, que confiamos sin vacilación en su palabra! Los persas eran sabios en su generación: era un punto principal con ellos educar a sus hijos de modo que aprendieran a decir la verdad. ¡Qué prueba horrible de la pecaminosidad natural del hombre es el hecho de que sea necesario siquiera mencionar tal punto!
Lector, quiero que note con cuánta frecuencia el Antiguo Testamento se refiere a Dios como el Dios de la verdad. La verdad parece sernos presentada como una característica importante en el carácter de aquel con quien tenemos que vernos. Él nunca se desvía de la línea derecha. Aborrece la mentira y la hipocresía. Trate de siempre recordarles esto a sus hijos. Recálqueles todo el tiempo, que lo que es algo menos que la verdad es una mentira; que las evasivas, las excusas y las exageraciones son etapas intermedias hacia lo que es falso, y deben ser evitadas. Anímeles a ser directos en toda circunstancia y, cueste lo que les cueste, que digan la verdad.
Traigo este tema ante ustedes, no sólo por el carácter de sus hijos en el mundo, —aunque podría explayarme en esto, —insisto más bien para su propio consuelo y para asistirle en todos sus tratos con ellos. Descubrirán que es realmente de gran ayuda en su trato con ellos. Incidirá mucho para prevenir el hábito de ocultación, que desgraciadamente prevalece a veces entre los niños. La candidez y franqueza dependen mucho del trato del padre en este aspecto en nuestra infancia.
Tomado de: Los deberes de los padres de J.C. Ryle.
