Lectura Bíblica: 2 Timoteo 3:10-17 (v.16-17)
Ayuda:
Toda la Biblia es la Palabra inspirada de Dios. La Biblia no es una colección de historias, fábulas, mitos o ideas humanas sobre Dios. Por medio del Espíritu Santo, Dios reveló su persona y su plan a ciertos creyentes, que escribieron su mensaje para su pueblo (2 Pedro 1:20, 21). Este proceso se conoce como inspiración.
Los escritores escribieron a partir de sus propios contextos personales, históricos y culturales. Aunque utilizaron sus propias mentes, talentos, lenguaje y estilo, escribieron lo que Dios quería que escribieran.
Las Escrituras son dignas de confianza porque Dios controló su redacción. Sus palabras tienen plena autoridad para nuestra fe y nuestra vida. La Biblia es «inspirada por Dios». Léela y utiliza sus enseñanzas para guiar tu conducta. Puesto que es Biblia es inspirada por Dios y digna de confianza, debemos leerla y aplicarla a nuestra vida.
La Biblia es nuestra norma de fe y conducta, ella es nuestra regla que mide y pone a prueba todo lo demás que pretenda ser verdad. Es nuestra salvaguardia, la que nos protege contra las falsas enseñanzas y nuestra fuente de orientación sobre cómo debemos vivir. Sin ella, las decisiones que tomemos nos llevaran por sendas oscuras.
El propósito de las Santas Escrituras es: equiparnos para hacer el bien. Debemos estudiar la Biblia para saber cómo hacer la obra de Cristo en el mundo. Nuestro conocimiento de la Palabra de Dios no es útil a menos que fortalezca nuestra fe y nos lleve a hacer el bien. Y hacer el bien incluye la manera en la que tomamos decisiones cada día.
¿Cuántas de nuestras decisiones son tomadas teniendo en cuenta la gloria de Dios y el bien al prójimo? Necesitamos leer con regularidad la Palabra de Dios para descubrir la verdad de Dios y tomar decisiones que promuevan gloria para Dios y bendición para otros.
Que sea la Palabra de Dios la que nos guíe en cada decisión.
