Lectura Bíblica: Mateo 4:12-22 (v.19-20)
Ayuda:
Estos hombres ya conocían a Jesús. Él había hablado antes con Pedro y Andrés (podemos leer Juan 1:35-42) y había estado predicando en la zona. Cuando Jesús los llamó, sabían qué clase de hombre era y estaban dispuestos a seguirlo.
Jesús dijo a Pedro y Andrés que dejaran su negocio de pesca y se convirtieran en «pescadores de hombres», ayudando a otros a encontrar a Dios. Jesús les estaba llamando a dejar su productivo oficio para ser productivos espiritualmente.
Santiago y su hermano Juan, junto con Pedro y Andrés, fueron los primeros discípulos que Jesús llamó para que trabajaran con él. El llamado de Jesús motivó a estos hombres a levantarse y dejar sus trabajos de inmediato. No pusieron excusas sobre por qué no era un buen momento. Se fueron de inmediato y lo siguieron.
Todos los cristianos somos llamados a lo mismo: pescar almas. Si practicamos las enseñanzas de Cristo y compartimos el Evangelio con los demás, podremos atraer a Cristo a quienes nos rodean como un pescador que atrae peces a su barca con redes.
No es opcional para un cristiano: Jesús nos llama a cada uno de nosotros a seguirlo. Cuando Jesús nos pide que le sirvamos, debemos ser como los discípulos aquella vez y hacerlo de inmediato, sin excusas.
¿Cómo estamos respondiendo al llamado del Señor hoy, de ir y hacer discipulos o de ser pescadores de hombres? Asi como otros hicieron el trabajo y nos hablaron una vez, de la misma manera podemos y debemos ser nosotros para con aquellos a quienes aun no les ha llegado la voz que les salva, ¡la voz del Evangelio!
