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En los primeros versos del capítulo (vs.2 al 13) Josué recordó al pueblo la bondad de Dios y su provisión para ellos trayendo a la memoria del pueblos los tiempos pasados en los que Dios los había bendecido al guardar sus vidas y defenderlos de sus enemigos.
Considerando la bondad de Dios en el pasado, ahora el pueblo tenía que decidir si obedecía al Señor, quien había demostrado su fidelidad para con ellos y ser digno de confianza, o si obedecía a los dioses locales, que no eran más que ídolos fabricados por el hombre y que nada habian hecho por ellos.
Al tomar una decisión definitiva a favor de seguir y servir al Señor, Josué demostró una vez más su liderazgo espiritual. Independientemente de lo que otros decidieran, Josué había hecho un compromiso con Dios y estaba decidido a dar el ejemplo de vivir de acuerdo con esa decisión.
Es fácil caer en una rebelión silenciosa: vivir a tu manera. Pero llega el momento en que tienes que elegir quién o qué te controlará. La decisión es tuya. ¿Será el Dios perfecto e inmutable?, ¿o serás tú mismo u otro sustituto imperfecto?
Una vez que hayas elegido ser controlado por el Espíritu de Dios por medio de Su Palabra, reafirma tu elección todos los días siendo fiel a esa misma Palabra. La forma en que vivimos mostrará al mundo si existe o no un compromiso y una determinación voluntaria de servir a Dios siempre.
Haz memoria de las bendiciones pasadas, asi como hizo Josué y cuéntalas a otros. La bondad en el pasado de Dios con nosotros pueden animarte a seguir sirviendo fielmente a Dios. Cuando necesites un aliento para vivir recuerda el amor de Dios, repasa en tu vida cómo Dios te ha bendecido en el pasado.
