Lectura Bíblica: 1 Jn 3:16–24
Ayuda:
El verdadero amor es una acción, no un sentimiento. Produce entrega desinteresada y sacrificada. El mayor acto de amor es darse a uno mismo por los demás. ¿Cómo podemos «dar la vida»? Sirviendo a los demás sin pensar en recibir nada a cambio.
A veces es más fácil decir que moriremos por los demás que vivir verdaderamente por ellos; esto implica anteponer los deseos de los demás. Jesús enseñó este mismo principio de amor en Juan 15:13
Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.
Una manera de dar la vida por otros es ayudar a los necesitados. Esto es sorprendentemente similar a la enseñanza de Santiago (Santiago 2:14-17).
¿Qué tan claramente dicen tus acciones que realmente amas a los demás?¿Eres tan generoso como deberías serlo con tu dinero, tus bienes y tu tiempo?
El verso 24 nos muestra la relación mutua: vivir en Cristo como él vive en nosotros, se manifiesta en los cristianos que guardan estos tres mandamientos esenciales:
- Creer en Cristo
- Amar a los hermanos y
- Llevar una vida moralmente recta.
La presencia del Espíritu es también práctica. Nuestra conducta evidencia su presencia. La morada del Espíritu no es solo una realidad interna sino una evidencia externa.
Son las acciones nuestras hacia los demás las que pueden testificar muy fuerte de que en verdad mora en nosotros el Espíritu Santo de Dios; como dice el verso 16:
En esto hemos conocido el amor, en que Él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. 1 Juan 3:16
