Lectura Bíblica: Génesis 35:1-7 (v.2-4)
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Una primera pregunta surge en nuestra mente al leer el texto: ¿Por qué tenía el pueblo de Dios estos ídolos en sus casas? Los ídolos a veces eran vistos más como amuletos de buena suerte que como dioses. Algunos israelitas, aunque adoraban a Dios, pensaron que podían tener tales ídolos con ellos en sus familias.
Jacob creía que los ídolos no debían tener lugar en su casa. No quería que nada desviara la atención espiritual de su familia. Por tanto, Jacob tomó la buena decisión y ordenó a su familia que se deshiciera de sus ídolos.
Consideremos una segunda pregunta que surge del texto: ¿Por qué la gente le dio a Jacob sus aretes? ¿Qué tenian de malo los aretes? ¿No eran solo adornos? Las joyas en sí no eran malas, pero en la época de Jacob los aretes se usaban a menudo como amuletos de buena suerte para alejar el mal. Por tanto la gente de su familia tenía que limpiarse de todas las influencias paganas, incluidos los recuerdos de dioses extranjeros.
Como Jacob y el pueblo, debemos deshacernos de todo lo que pueda interponerse entre nosotros y Dios. A menos que eliminemos los ídolos de nuestras vidas, pueden ellos arruinar nuestra confianza y lealtad al único Dios viviente.
Tristemente algunos cristianos hoy en día tienen «amuletos» de buena suerte, por ejemplo la penca savila detras de la puerta principal, tres elefantes en la mesa de la sala con la cola apuntando a la puerta, o tres gaticos en dirección a la puerta, o incluso la biblia abierta en el Salmo 91.
La modernidad nos ha traido numerosos idolos por ejemplo del hinduismo. Debemos cuidarnos de qué adornos o elementos decorativos incluimos en nuestra casa. No sea que le estemos abriendo puertas a influencias demoniacas por ignorancia.
¿Qué ídolos tenemos? Un ídolo es cualquier cosa que anteponemos a Dios. Pero los ídolos no tienen que ser solo objetos físicos; también pueden ser pensamientos o deseos que anteponemos a la obediencia a Cristo.
