Lectura Bíblica: 1 Crón 29:10–22
Ayuda:
En los vs 11-12 vemos que David reconoció la grandeza de Dios. Nuestro mundo, en constante cambio, está controlado por un Dios constante e inmutable. A lo largo de nuestra vida, vemos cómo los objetos se desvanecen, los materiales se deterioran y los amigos cambian, pero podemos confiar en el control de Dios. Su amor y su propósito para con nosotros nunca cambian. Si comprendemos esto podemos vivir en paz y seguridad.
También David contrasta la naturaleza eterna de Dios con la fugaz vida de su pueblo. Nada dura si no está arraigado en el carácter inmutable de Dios. Si nuestras hazañas más impresionantes se desvanecen ante Dios, ¿dónde debemos depositar nuestra confianza? Sólo en una relación con Dios podemos encontrar algo permanente. Su amor nunca se desvanece, y nada puede arrebatárnoslo.
Asi pasa con las cosas materiales, ni son ni pueden ser el fundamento de nuestra existencia. Solo el Dios eterno, Dueño y Amo de todo, es Quien sostiene nuestra vida aquí y en la eternidad.
Un corazón «perfecto» significa un corazón enteramente dedicado a Dios. Esto es lo que David oró por su hijo Salomón: que deseara, por encima de todo, servir a Dios. Y ya sabemos que fue la riqueza lo que desvió al tercer rey de Israel.
¿Deseas mejor un corazón perfecto que muchos bienes? Pidamos al Señor Dios, Dueño y Proveedor de todo que obre en nosotros tanto el querer y el hacer por Su buena voluntad. (Fil. 2:13)
