Lectura Bíblica: 1 Tim 6:6–19
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A pesar de las evidencias que demuestran lo contrario, la mayoría de la gente sigue creyendo que el dinero trae la felicidad.
Éfeso era una ciudad rica, y la iglesia efesia probablemente tenía muchos miembros ricos. Pablo aconsejó a Timoteo que afrontara cualquier problema potencial enseñándole que tener riquezas conlleva una gran responsabilidad.
El llamado es «Teniendo alimento y vestido estemos contentos con ello». Pero, ¿cuándo es suficiente? ¿Cómo podemos estar verdaderamente satisfechos?
Hay una diferencia entre lo que necesitamos y lo que queremos. Podemos tener todo lo que necesitamos para vivir, esto es techo, comida y vestido (es decir, tenemos suficiente), pero nos dejamos llevar por la ansiedad y el descontento por lo que meramente queremos.
Como Pablo, podemos elegir estar contentos sin tener todo lo que queremos. De lo contrario, la única alternativa es «caer en la tentación y en el lazo» que, en última instancia, sólo conducen a «la destrucción y la perdición.»
Si alguno ha sido bendecido con riquezas, de gracias al Señor. No sea orgulloso ni confíe en el dinero. Use el dinero para hacer el bien. Sea rico en buenas obras, generoso y dispuesto a compartir. No importa cuánto dinero tenga, su vida debe demostrar que Dios controla la riqueza que ha puesto bajo su cuidado.
