Lectura Bíblica: Marcos 12:41–44, Lucas 21:1–4
Ayuda:
En aquella época había en el Templo varias cajas donde se podía depositar dinero. Algunas de esas cajas eran para recaudar el impuesto del Templo por parte de los varones judíos; las otras cajas eran para ofrendas voluntarias.
Esta caja en particular probablemente se encontraba en el Patio de las Mujeres. Esta viuda dio todo lo que tenía para vivir, en contraste con la forma en que la mayoría de la gente maneja su dinero.
Cuando consideramos que dar un cierto porcentaje de nuestros ingresos es un gran logro, nos parecemos a los que dan «de su abundancia.», es decir a aquellos que dan de lo que les sobra.
Jesús admiró el dar generoso y sacrificado. No solo es dar de lo que tenemos, debemos dar con sacrificio. Como creyentes, deberíamos considerar aumentar lo que damos -ya sea dinero, tiempo o talentos- hasta un punto más allá de la conveniencia o el cálculo.
Cuando damos con sacrificio, imitamos a Cristo, quien se sacrificó a sí mismo haciéndose pobre y, con su pobreza, hacernos ricos en abundancia.
