Lectura Bíblica: Lucas 12:13–34
Ayuda:
Lea nuevamente los versos 13 y 14.
Jesús apunta a una cuestión más importante: una actitud correcta hacia la acumulación de riquezas. La vida es algo más que bienes materiales; mucho más importante es nuestra relación con Dios.
Jesús puso el dedo en el corazón de este interrogador. Cuando le planteamos problemas a Dios en la oración, a menudo nos contesta mostrándonos cómo tenemos que cambiar y crecer en nuestra actitud hacia el problema. A menudo, no es la respuesta que buscábamos, pero es la manera eficaz de Dios para ayudarnos.
El dinero, visto como un fin en sí mismo, nos atrapa rápidamente y nos aleja tanto de Dios como de los necesitados. La clave para usar el dinero sabiamente es ver cuánto podemos usar para los propósitos de Dios, no cuánto podemos acumular para nosotros mismos.
¿Toca tu bolsillo el amor de Dios? ¿Te libera tu dinero para ayudar a los demás? Si es así, estás acumulando tesoros duraderos en el cielo. Si tus metas financieras y tus posesiones te impiden dar generosamente, amar a los demás o servir a Dios, vende lo que debas para alinear tu vida con sus propósitos.
Si concentras tu dinero en tu negocio, tus pensamientos se centrarán en que el negocio sea rentable. Si lo diriges hacia otras personas, te preocuparás por su bienestar.
¿Dónde pones tu tiempo, dinero y energía? ¿En qué piensas más? ¿Cómo deberías cambiar la forma en que utilizas tus recursos para reflejar mejor los valores del Reino?
