Lectura Bíblica: Eclesiastés 5:8–20
Ayuda:
Salomón comprendio algo doloroso: Nunca estamos satisfechos. Siempre queremos más de lo que tenemos. Salomón vio que los que se pasan la vida buscando obsesivamente el dinero y todo bien material nunca encuentran la felicidad que estas cosas prometen.
La riqueza atrae a aprovechados y ladrones, provoca insomnio y miedo, y hasta nos enferma y al final lo perderemos todo porque hay que dejarla atrás, nada de estas cosas nos podemos llevar a la eternidad (Lucas 12:16-21).
No importa cuánto ganes, si intentas crear felicidad acumulando riqueza, nunca tendrás suficiente. Siempre quedarás insatisfecho! El dinero en sí mismo no es malo, pero amar el dinero conduce a todo tipo de pecado. Sea cual sea tu situación económica, no dependas del dinero para ser feliz. En lugar de eso, usa lo que tienes para el Señor.
Dios quiere que veamos lo que tenemos (sea mucho o poco) con la perspectiva correcta: nuestras posesiones son un regalo prestado de Dios. Aunque no son la fuente del gozo, son un motivo para alegrarnos porque todo lo bueno viene de Dios.
Debemos centrarnos más en el Dador que en el don. Podemos estar contentos con lo que tenemos solo cuando nos damos cuenta de que en Dios tenemos todo lo que necesitamos.
Piensa por un momento en las muchas bendiciones que Dios te ha dado, y dale gracias, ¡alábalo!
