Lectura Bíblica: Prov 10:2,4,15-17, Prov 11:18,28
Ayuda:
El libro de los Proverbios nos da sabiduría práctica para vivir piadosamente en cada etapa de la vida. Al estudiarlos recordemos que son consejos sabios que generalmente (pero no siempre) se realizan. Consideremos un par de ellos:
Pro. 10:2 Algunas personas se causan infelicidad a sí mismas eligiendo una vida equivocada. Por ejemplo, ansiando satisfacción, pueden hacer algo que destruya sus posibilidades de alcanzar la felicidad. Los principios divinos para una vida correcta traen felicidad duradera, porque nos guían hacia un comportamiento correcto a largo plazo, a pesar de nuestros sentimientos siempre cambiantes.
Pro. 10:4 Cada día tiene 24 horas llenas de oportunidades para crecer y servir. Sin embargo, es muy fácil perder el tiempo, dejando que la vida se nos escape de las manos. En lugar de eso, niégate a ser una persona perezosa, que duerme o malgasta las horas. El tiempo es un regalo de Dios, aprovecha las oportunidades de vivir para Él.
Pro. 10:15-17 La riqueza del mundo puede dar cierto grado de seguridad; con ella vienen: el poder, la influencia, y las relaciones. En cambio la pobreza puede ser ruinosa: los pobres a veces carecen hasta del alimento y de un techo. Sin embargo en el v16, Salomón va más allá de esas observaciones de carácter social. Espiritualmente, son ricos los que confían en el Señor; no importa lo ricos o pobres que puedan ser materialmente. Ellos heredan la vida eterna, algo que todo el dinero del mundo no puede comprar. Los malvados terminan en la bancarrota, ya sean materialmente ricos o pobres acabarán separados para siempre de la fuente de todo buen don: Dios mismo. Estas verdades se expresan en Romanos 6:23.
Pro. 11:18, 28 El Señor Jesús dijo: “Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia” (Mateo 5:7). Las ganancias del hombre malvado son engañosas, tanto porque han sido obtenidas con deshonestidad, como porque le dan un falso sentido de seguridad. A los creyentes la Palabra de Dios nos llama a sembrar en toda justicia:
“Nó os engañéis; Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará, porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. No nos cansemos, pues, de hacer bien, porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos” (Gálatas 6:7–9).
