Lectura Bíblica: 1 Ped. 4:7-11 (v.10)
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En la lectura de ayer, que también meditamos sobre 1 Pedro 4, dijimos que:
«La multiforme gracia de Dios es el favor inmerecido que Él nos ha dado en Cristo y que ofrece a todo ser humano que se arrepienta. De modo que nuestros dones y talentos deben ser usados para conducir al pecador al arrepentimiento ante Dios a fin de que ponga en Cristo la fe y sea salvo de la ira venidera. En una palabra, nuestros dones deben conducir a la conversión del pecador.»
Ahora, quiero llamar su atención sobre una frase del verso 10, este verso dice:
Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. [1 Pedro 4:10]
La frase es: minístrelo a los otros. La palabra griega que se traduce como minístrelo es diakonos de donde viene nuestra palabra diácono. Un diácono es un servidor. Un servidor dice un diccionario bíblico que es aquel que atiende los deseos y necesidades de los demás.
El mismo Jesús, nuestro Señor y modelo, se llamó a sí mismo servidor, cuando dijo:
…el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. [Mateo 20:28]
Quiere decir que cuando un servidor busca atender las necesidades de otros por amor a Dios, entonces se convierte en un fiel imitador del Siervo perfecto de Dios! Al comprender esto, vemos que servir a otros no es una «degradación de la dignidad humana» como algunos lo han considerado, ni tampoco una humillación, sino que es ciertamente un privilegio y una bendición ya que estamos imitando al modelo perfecto de entrega y sacrificio, imitamos a Cristo, el Siervo.
Así que, ministremos a otros, sirvamos a otros, pongamos al servicio de otros nuestros dones y talentos, sabiendo que a Cristo el Siervo, el Diácono Mayor, imitamos!
