Lectura Bíblica: 1 Cor. 12:1-11
Ayuda:
Los dones en la iglesia deben promover la unidad, no la división. En lugar de edificar y unificar a la iglesia de Corinto, la cuestión de los dones espirituales la estaba dividiendo. Los dones espirituales se habían convertido en símbolos de poder espiritual, causando rivalidades. Algunas personas pensaban que eran más «espirituales» que otras debido a sus dones.
Podemos llegar a ser divisivos si insistimos en usar nuestros dones a nuestra manera sin ser sensibles a los demás. Nunca debemos utilizar nuestros dones como medio para manipular a los demás o servir a nuestros propios intereses.
Dios da a cada uno como Él quiere. Dios está completamente involucrado en el otorgamiento, uso y poder de los dones. Los dones específicos, los lugares de servicio y las actividades varían, pero todos tienen sus mejores efectos cuando edifican el cuerpo de Cristo. Es Dios quien decide qué don y a quién habrá de darlo, no nosotros.
Dios da un lugar único en el cuerpo para cada creyente. Así como en el cuerpo humano cada miembro tiene su lugar y función, así también en la iglesia de Dios. Los dones y ministerios pueden coincidir, pero cada creyente tiene un papel especializado, diseñado por Dios.
El Espíritu Santo de Dios es quien distribuye los dones en su pueblo. No importa qué don o dones tenga una persona, todos los dones espirituales son distribuidos por el Espíritu Santo. Nosostros somos responsables de usar y perfeccionar nuestros dones, pero no podemos atribuirnos el mérito de lo que Dios nos ha dado gratuitamente.
Los dones cuando son utilizados correctamente, no son egoístas, sino que sirven a todo el cuerpo de Cristo; en cambio cada don se vuelve prácticamente inútil cuando se utiliza sin amor (éste es el punto de Pablo en el capítulo 13).
Al tratar de identificar y utilizar los dones que Dios te ha dado, haz que tus motivos más importantes sean amar a Dios y amar a los demás cristianos.
