Lectura Bíblica: Filip. 4:14-20 (15-18)
Ayuda:
Pablo amaba a la iglesia en Filipos. Y los filipenses compartieron para la ayuda económica de Pablo mientras estaba en prisión. Pablo disfrutó de la generosidad de sus hermanos, aquienes les había enseñado el Evangelio.
Filipenses 4:18 Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios.
Pablo no se refería a una ofrenda por el pecado, sino a una ofrenda de paz, «olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios» (Podemos ver en Levítico 7:12-15 las instrucciones para este tipo de ofrendas de acción de gracias).
Cuando damos a los necesitados, no sólo beneficiamos al receptor, sino que también nosotros disfrutamos de la bendición de Dios al dar. No era el don de los filipenses, sino su espíritu de amor y devoción lo que Pablo más apreciaba.
Podemos confiar en que Dios siempre satisfará nuestras necesidades. Lo que necesitemos en la tierra siempre lo suplirá.
No todas las organizaciones benéficas que encontramos por el mundo merecen nuestra atención, algunas ya se han convertido en una mera fuente de ganancias o lucro para unos pocos. Es pues prudente siempre examinar a dónde o a quién ayudaremos.
Pero una vez que podamos determinar que una obra honra al Señor, no nos contengamos: demos con generosidad y alegría, así como lo hicieron nuestros hermanos filipenses en pro de la extensión del Evangelio de Cristo.
