Lectura Bíblica: 2 Cor. 9.1-10 (v.6-7)
Ayuda:
Entusiasmo por dar. Pablo estaba incitando a los corintios a reavivar su entusiasmo por dar. Pablo no era ingenuo sobre el comportamiento humano. Él sabía que necesitamos ser alentados para no desmayar en medio de la carrera, y que también necesitamos que otros nos anímen a la práctica fiel de las virtudes que caracterizan a los cristianos.
Pablo recordó a los corintios que debían cumplir el compromiso que ya habían adquirido (puedes leer 2 Cor. 8:10-12). Habían dicho que recogerían un donativo económico para enviarlo a la iglesia de Jerusalén. Pablo estaba enviando a algunos hombres anticipadamente para asegurarse de que su donativo estuviera listo. Les estaba haciendo responsables de cumplir su promesa.
A veces sucede que dudamos en cuando a dar generosamente a Dios porque nos preocupa que al final del mes nos falte dinero para cubrir nuestras propias necesidades. Pablo, sin embargo, aseguró a los corintios que Dios podía satisfacer sus necesidades y así podemos también nosotros creerlo hoy. Dios es el mismo ayer, hoy y siempre. Dios no ha cambiado ni lo hará!
Ante todo la actitud! La actitud al momento de dar es más importante que la cantidad que demos. La persona que sólo puede dar un poco no debe avergonzarse ni sentirse menos. Dios presta más atención a la forma o actitud en que damos que a aquello que damos. (Puedes recordar Marcos 12:41-44).
Piensa en esto: Dios mismo es un dador alegre. Piensa en todo lo que ha hecho por sus hijos. Y como hijos, deseamos ser imitadores de Dios como hijos amados por Dios. Ya que Dios nos ha dado lo mayor, ¿daríamos nosotros lo menor? Seguro!
¿Te consideras un dador alegre?
