Lectura Bíblica: 1 Cor. 15:51-58 (v.58)
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Pablo dice que, gracias a la resurrección, nada de lo que hacemos es inútil. En la resurrección, cuando el Señor Jesucristo venga por su iglesia, los cristianos que esten vivos en ese día no tendrán que morir, sino que serán transformados inmediatamente.
Al final la trompeta sonará y los muertos en Cristo resucitarán. Un toque de trompeta marcará el comienzo del nuevo cielo y la nueva tierra. Los judíos comprenderían el significado de esto porque siempre se tocaban trompetas para señalar el comienzo de grandes fiestas y otros acontecimientos extraordinarios (Números 10:10).
Aunque Satanás parecía victorioso en el Jardín del Edén tras el pecar de Adán y Eva (Génesis 3) y en la cruz de Jesús, sin embargo Dios convirtió la aparente victoria de Satanás en derrota cuando Jesucristo resucitó de entre los muertos (Lea Colosenses 2:15; Hebreos 2:14-15).
Así pues, la muerte ya no es motivo de temor o miedo. Cristo la venció, y un día nosotros también lo haremos. La muerte ha sido vencida, y tenemos esperanza más allá de la tumba.
Gracias a la resurrección de Cristo y la de su Iglesia en aquel día, nada de lo que hacemos es inútil, ningún trabajo para el Señor será en vano! A veces nos volvemos apáticos en cuanto a servir al Señor porque no vemos ningún resultado. Pero saber que Cristo ha ganado la victoria final debe afectar la forma en que le servimos ahora.
No permitamos que aquel desánimo que llega por una aparente falta de resultados en el presente nos impida hacer la obra del Señor con entusiasmo mientras tengamos la oportunidad de servir a Aquel que se hizo Siervo por amor a nosotros!
