Lectura Bíblica: Sant 4:13–5:6
Ayuda:
Planifica con Dios. Es bueno tener metas, pero las metas pueden decepcionarnos si dejamos a Dios fuera de ellas. No tiene sentido hacer planes como si Dios no existiera, porque el futuro está en sus manos.
Podemos planificar con antelación, pero debemos aferrarnos poco a nuestros planes. Si ponemos los deseos de Dios en el centro de nuestra planificación, Él nunca nos decepcionará.
La vida es corta, no importa cuántos años vivamos. No te engañes pensando que te queda mucho tiempo para vivir para Cristo. Vive hoy para Dios.
Usa lo que tienes para bendecir a otros. El dinero de hoy no valdrá nada cuando Cristo regrese, así que deberíamos dedicar nuestro tiempo a acumular la clase de tesoros que valdrán la pena en el Reino eterno de Dios.
El dinero no es el problema; es el amor al dinero lo que lleva al mal (1 Timoteo 6:10) y hace que algunas personas opriman a otras para conseguir más y planeen sus vidas sin contar con la aprobación de Dios.
Planifica tu vida, pero recuerda que Dios tiene el poder y el derecho a cambiar tus planes en cualquier momento. Asi que mejor, planifica con Dios, consulta a Dios primero antes de dar cada paso; y recuerda que los bienes materiales que Dios te presta, no son para oprimir a los que nada tienen sino mas bien para bendecir a los que les falta.
