Lectura Bíblica: Isaías 57
Trascendente: Aquello que esta por arriba o más allá de la experiencia o el conocimiento humano común; lo que se extiende más allá de las limitaciones e intereses humanos y terrenales. Dios es trascendente y siempre va más allá de nuestra comprensión. Pero él es también inmanente, de modo que su «otridad» (cualidad de ser otro) no lo hace un ser remoto. Con ser trascendente, Dios es personal y se ha dado a conocer especialmente a través de Cristo.
Diccionario Hispano-Americano de la Misión
Como bien dice nuestra Confesión de Fe acerca de Dios:
Teniendo Dios en sí mismo y por sí mismo toda vida, gloria, bondad y bienaventuranza, es todo suficiente en sí mismo y respecto a sí mismo, no teniendo necesidad de ninguna de las criaturas que Él ha hecho, ni derivando ninguna gloria de ellas, sino que solamente manifiesta su propia gloria en ellas, por ellas, hacia ellas y sobre ellas; Él es la única fuente de todo ser, de quien, por quien y para quien son todas las cosas, teniendo sobre todas las criaturas el más soberano dominio para hacer mediante ellas, para ellas y sobre ellas todo lo que le agrade; todas las cosas están desnudas y abiertas a sus ojos; su conocimiento es infinito, infalible e independiente de la criatura, de modo que para Él no hay ninguna cosa contingente o incierta. Es santísimo en todos sus consejos, en todas sus obras y en todos sus mandatos; a Él se le debe, por parte de los ángeles y los hombres, toda adoración, servicio u obediencia que como criaturas deben al Creador, y cualquier cosa adicional que a Él le placiera demandar de ellos. [Confesión de Fe Bautista de 1.689, Capitulo 2, párrafo 2]
Considera la bondad del Dios trascendente: El Dios alto y santo bajó a nuestro nivel para salvarnos porque es imposible que subamos a su nivel para salvarnos a nosotros mismos (ver 2 Crónicas 6:18; Salmo 51:1-7; Filipenses 2).
