{"id":7155,"date":"2024-01-03T10:02:08","date_gmt":"2024-01-03T15:02:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iebi.com.co\/iebiwp\/?p=7155"},"modified":"2024-07-22T09:09:38","modified_gmt":"2024-07-22T14:09:38","slug":"perpetua-180-203-d-c","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iebi.com.co\/iebiwp\/perpetua-180-203-d-c\/","title":{"rendered":"Perpetua &#8211; (180 &#8211; 203 d.C.)"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-uagb-advanced-heading uagb-block-20894714\"><h4 class=\"uagb-heading-text\">CREYENTE DE LA ALTA SOCIEDAD<\/h4><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-uagb-blockquote uagb-block-3c20333a uagb-blockquote__skin-border uagb-blockquote__with-tweet uagb-blockquote__tweet-style-classic uagb-blockquote__tweet-icon_text uagb-blockquote__stack-img-none\"><blockquote class=\"uagb-blockquote\"><div class=\"uagb-blockquote__content\">\u00abTodo suceder\u00e1 en el banquillo de los acusados como Dios quiera, pues pod\u00e9is estar seguros de que no estamos abandonados a nosotros mismos, sino que todo est\u00e1 en su poder\u00bb.<\/div><footer><div class=\"uagb-blockquote__author-wrap uagb-blockquote__author-at-left\"><cite class=\"uagb-blockquote__author\">Perpetua<\/cite><\/div><a href=\"\/\" class=\"uagb-blockquote__tweet-button\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><svg width=\"20\" height=\"20\" viewBox=\"0 0 512 512\"><path d=\"M459.37 151.716c.325 4.548.325 9.097.325 13.645 0 138.72-105.583 298.558-298.558 298.558-59.452 0-114.68-17.219-161.137-47.106 8.447.974 16.568 1.299 25.34 1.299 49.055 0 94.213-16.568 130.274-44.832-46.132-.975-84.792-31.188-98.112-72.772 6.498.974 12.995 1.624 19.818 1.624 9.421 0 18.843-1.3 27.614-3.573-48.081-9.747-84.143-51.98-84.143-102.985v-1.299c13.969 7.797 30.214 12.67 47.431 13.319-28.264-18.843-46.781-51.005-46.781-87.391 0-19.492 5.197-37.36 14.294-52.954 51.655 63.675 129.3 105.258 216.365 109.807-1.624-7.797-2.599-15.918-2.599-24.04 0-57.828 46.782-104.934 104.934-104.934 30.213 0 57.502 12.67 76.67 33.137 23.715-4.548 46.456-13.32 66.599-25.34-7.798 24.366-24.366 44.833-46.132 57.827 21.117-2.273 41.584-8.122 60.426-16.243-14.292 20.791-32.161 39.308-52.628 54.253z\"><\/path><\/svg>Tweet<\/a><\/footer><\/blockquote><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Tenemos poca idea de lo que llev\u00f3 a Perpetua a la fe en Cristo, o cu\u00e1nto tiempo llevaba siendo cristiana, o c\u00f3mo vivi\u00f3 su vida cristiana. Gracias a su diario y al de otra prisionera, tenemos una idea de sus \u00faltimos d\u00edas, una prueba que impresion\u00f3 tanto al famoso Agust\u00edn que predic\u00f3 cuatro sermones sobre su muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Perpetua era una noble cristiana que, a finales del siglo III, viv\u00eda con su marido, su hijo y su esclava Felicitas en Cartago (actual T\u00fanez). En aquella \u00e9poca, el norte de \u00c1frica era el centro de una vibrante comunidad cristiana. No es de extra\u00f1ar, pues, que cuando el emperador Septimio Severo decidi\u00f3 paralizar el cristianismo (cre\u00eda que socavaba el patriotismo romano), centrara su atenci\u00f3n en el norte de \u00c1frica. Entre los primeros en ser arrestados se encontraban cinco nuevos cristianos que tomaban clases para prepararse para el bautismo, uno de los cuales era Perpetua.<\/p>\n\n\n\n<p>Su padre acudi\u00f3 inmediatamente a verla en prisi\u00f3n. Era pagano y vio una manera f\u00e1cil de que Perpetua se salvara. Le suplic\u00f3 que simplemente negara que era cristiana.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u00abPadre, \u00bfves este jarr\u00f3n?\u00bb, respondi\u00f3 ella. \u00ab\u00bfPodr\u00eda llamarse de otra manera?\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNo\u00bb, respondi\u00f3 \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPues yo tampoco puedo llamarme de otra manera que lo que soy, cristiana\u00bb.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En los d\u00edas siguientes, Perpetua fue trasladada a una parte mejor de la prisi\u00f3n y se le permiti\u00f3 amamantar a su hijo. Cuando se acercaba su audiencia, su padre volvi\u00f3 a visitarla, esta vez, suplicando con m\u00e1s pasi\u00f3n: \u00abTen piedad de mi cabeza gris. Ten piedad de m\u00ed, tu padre, si merezco ser llamado tu padre, si te he favorecido por encima de todos tus hermanos, si te he criado para que llegues a esta flor de tu vida\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Se arroj\u00f3 ante ella y le bes\u00f3 las manos. \u00abNo me abandones a ser el reproche de los hombres. Piensa en tus hermanos; piensa en tu madre y en tu t\u00eda; piensa en tu hijo, que no podr\u00e1 vivir una vez que te hayas ido. Renuncia a tu orgullo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Perpetua se sinti\u00f3 conmovida, pero no se inmut\u00f3. Intent\u00f3 consolar a su padre &#8211; \u00abTodo suceder\u00e1 en el banquillo de los acusados como Dios quiera, pues puedes estar seguro de que no estamos abandonados a nosotros mismos, sino que todo est\u00e1 en su poder\u00bb-, pero \u00e9l sali\u00f3 abatido de la prisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Lleg\u00f3 el d\u00eda de la vista, Perpetua y sus amigos fueron conducidos ante el gobernador, Hilariano. Los amigos de Perpetua fueron interrogados primero, y cada uno por turno admiti\u00f3 ser cristiano, y cada uno por turno se neg\u00f3 a hacer un sacrificio (un acto de adoraci\u00f3n al emperador). Entonces el gobernador pas\u00f3 a interrogar a Perpetua.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese momento, su padre, que llevaba al hijo de Perpetua en brazos, irrumpi\u00f3 en la sala. Agarr\u00f3 a Perpetua y le suplic\u00f3: \u00abRealiza el sacrificio. Ten piedad de tu beb\u00e9\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Hilariano, probablemente deseoso de evitar la desagradable ejecuci\u00f3n de una madre que a\u00fan amamantaba a un hijo, a\u00f1adi\u00f3: \u00abTen piedad de la cabeza canosa de tu padre; ten piedad de tu hijo infante. Ofrece el sacrificio por el bienestar del emperador\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Perpetua respondi\u00f3 simplemente: \u00abNo lo har\u00e9\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u00bfEres cristiana entonces?\u00bb, pregunt\u00f3 el gobernador.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abS\u00ed, lo soy\u00bb, respondi\u00f3 Perpetua.<\/p>\n\n\n\n<p>Su padre volvi\u00f3 a interrumpirla, rog\u00e1ndole que se sacrificara, pero Hilariano ya hab\u00eda o\u00eddo bastante: orden\u00f3 a los soldados que le golpearan hasta hacerle callar. Entonces conden\u00f3 a Perpetua y a sus amigos a morir en la arena.<\/p>\n\n\n\n<p>Perpetua, sus amigas y su esclava Felicitas (que hab\u00eda sido arrestada posteriormente) iban vestidas con t\u00fanicas ce\u00f1idas. Cuando entraron en el estadio, bestias salvajes y gladiadores deambulaban por el suelo de la arena, y en las gradas, la multitud rug\u00eda por ver sangre. No tuvieron que esperar mucho.<\/p>\n\n\n\n<p>Inmediatamente, una vaquilla salvaje carg\u00f3 contra el grupo. Perpetua fue lanzada por los aires y cay\u00f3 de espaldas. Se incorpor\u00f3, se ajust\u00f3 la t\u00fanica rasgada y se acerc\u00f3 para ayudar a Felicitas. Entonces se solt\u00f3 un leopardo, y las t\u00fanicas de los cristianos no tardaron en mancharse de sangre.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto fue demasiado deliberado para la impaciente multitud, que empez\u00f3 a pedir la muerte para los cristianos. As\u00ed que Perpetua, Felicitas y sus amigos fueron puestos en fila, y uno a uno, fueron muertos a espada.<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\"><em>Traducido de: 131 Christians Everyone Should Know,\u00a0Mark Galli &amp; Ted Olsen<\/em><\/pre>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CREYENTE DE LA ALTA SOCIEDAD Tenemos poca idea de lo<span class=\"more-dots\">&#8230;<\/span> <span class=\"more-tag\"><a class=\"more-link\" href=\"https:\/\/www.iebi.com.co\/iebiwp\/perpetua-180-203-d-c\/\">...m\u00e1s <span class=\"screen-reader-text\"> \"Perpetua &#8211; (180 &#8211; 203 d.C.)\"<\/span><\/a><\/span><!-- .more-tag --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7156,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","cybocfi_hide_featured_image":"","footnotes":""},"categories":[197],"tags":[203,198,80],"class_list":["post-7155","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-biografias","tag-perpetua","tag-martires","tag-biografias"],"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.iebi.com.co\/iebiwp\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/perpetua.jpeg",800,507,false],"thumbnail":["https:\/\/www.iebi.com.co\/iebiwp\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/perpetua-150x150.jpeg",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.iebi.com.co\/iebiwp\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/perpetua-300x190.jpeg",300,190,true],"medium_large":["https:\/\/www.iebi.com.co\/iebiwp\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/perpetua-768x487.jpeg",768,487,true],"large":["https:\/\/www.iebi.com.co\/iebiwp\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/perpetua.jpeg",800,507,false],"1536x1536":["https:\/\/www.iebi.com.co\/iebiwp\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/perpetua.jpeg",800,507,false],"2048x2048":["https:\/\/www.iebi.com.co\/iebiwp\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/perpetua.jpeg",800,507,false],"post-thumbnail":["https:\/\/www.iebi.com.co\/iebiwp\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/perpetua.jpeg",800,507,false],"exs-square":["https:\/\/www.iebi.com.co\/iebiwp\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/perpetua.jpeg",800,507,false],"exs-square-half":["https:\/\/www.iebi.com.co\/iebiwp\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/perpetua-800x400.jpeg",800,400,true],"mailpoet_newsletter_max":["https:\/\/www.iebi.com.co\/iebiwp\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/perpetua.jpeg",800,507,false]},"uagb_author_info":{"display_name":"P. 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