{"id":5076,"date":"2023-11-09T21:40:24","date_gmt":"2023-11-10T02:40:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iebi.com.co\/iebiwp\/?p=5076"},"modified":"2024-07-22T09:09:40","modified_gmt":"2024-07-22T14:09:40","slug":"7-la-inmutabilidad-de-dios-a-w-pink","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iebi.com.co\/iebiwp\/7-la-inmutabilidad-de-dios-a-w-pink\/","title":{"rendered":"7. La inmutabilidad de Dios &#8211; A. W. Pink"},"content":{"rendered":"<div class=\"texte\">\n<h2>Dios se distingue de sus criaturas<\/h2>\n<p>La inmutabilidad es una de las perfecciones divinas que no se considera suficientemente. Es una de las excelencias del Creador que lo distingue de todas sus criaturas. Dios es perpetuamente el mismo: No est\u00e1 sujeto a ning\u00fan cambio en su ser, ni en sus atributos ni en sus determinaciones. Por lo tanto, Dios es comparado con una \u201cRoca\u201d (Dt. 32:4, etc.) que permanece inamovible cuando todo el oc\u00e9ano que la rodea est\u00e1 continuamente en un estado fluctuante, aun as\u00ed, aunque todas las criaturas est\u00e1n sujetas a cambios, Dios es inmutable. Debido a que Dios no tiene principio ni fin, tampoco puede experimentar ning\u00fan cambio. \u00c9l es eternamente el \u201cPadre de las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de variaci\u00f3n\u201d (Stg. 1:17).<\/p>\n<h2>Aspectos de la inmutabilidad de Dios<\/h2>\n<p>En primer lugar, Dios es inmutable en su esencia. Su naturaleza y ser son infinitos y, por lo tanto, no est\u00e1n sujetos a cambios. Nunca hubo un momento en que \u00c9l no existiera; nunca habr\u00e1 un momento en que \u00c9l dejar\u00e1 de existir. Dios no ha evolucionado, crecido ni mejorado. Todo lo que \u00c9l es hoy, siempre lo ha sido y lo ser\u00e1. \u201cPorque yo Jehov\u00e1, no cambio\u201d (Mal. 3:6), es su propia afirmaci\u00f3n incondicional. \u00c9l no puede cambiar para mejorar porque ya es perfecto y, siendo perfecto, no puede cambiar para desmejorar. Dios no est\u00e1 afectado por nada fuera de S\u00ed mismo en ninguna manera, la mejora o el deterioro es imposible. \u00c9l es perpetuamente el mismo. Solamente \u00c9l puede decir: \u201cYO SOY EL QUE SOY\u201d (\u00c9x. 3:14). \u00c9l no est\u00e1 influenciado, en absoluto, por el paso del tiempo. No hay arrugas en la frente de la eternidad. Por lo tanto, su poder nunca puede disminuir ni su gloria jam\u00e1s desvanecerse.<\/p>\n<p>En segundo lugar, Dios es inmutable en sus atributos. Cualesquiera que sean los atributos de Dios antes de que el universo fuera creado, son exactamente los mismos ahora, y lo seguir\u00e1n siendo para siempre. Es as\u00ed, necesariamente, porque las perfecciones mismas de Dios son las cualidades esenciales de su ser. En cada una de sus perfecciones est\u00e1 escrito: Semper idem (siempre el mismo). Su poder es irreductible, su sabidur\u00eda est\u00e1 intacta y su santidad inmancillable. Los atributos de Dios no pueden cambiar, as\u00ed como la Deidad no pude dejar de ser. Su veracidad es inmutable porque \u201cpara siempre&#8230; permanece [su] palabra en los cielos\u201d (Sal. 119:89). Su amor es eterno: \u201cCon amor eterno te he amado\u201d (Jer. 31:3) y \u201ccomo hab\u00eda amado a los suyos que estaban en el mundo, los am\u00f3 hasta el fin\u201d (Jn. 13:1). Su misericordia no cesa porque es \u201cpara siempre\u201d (Sal. 100:5).<\/p>\n<p>En tercer lugar, Dios es inmutable en su consejo. Su voluntad nunca var\u00eda. Quiz\u00e1s algunos est\u00e9n listos para objetar que deber\u00edamos leer lo siguiente: \u201cY se arrepinti\u00f3 Jehov\u00e1 de haber hecho hombre\u2026\u201d (Gn. 6:6). Nuestra primera respuesta es: Entonces, \u00bfse contradicen las Escrituras? No, eso no puede ser. N\u00fameros 23:19 es bastante claro: \u201cDios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta\u201d. As\u00ed tambi\u00e9n en 1 Samuel 15:29: \u201cAdem\u00e1s, el que es la Gloria de Israel no mentir\u00e1, ni se arrepentir\u00e1, porque no es hombre para que se arrepienta\u201d. La explicaci\u00f3n es muy sencilla. Cuando habla de S\u00ed mismo, Dios, con frecuencia, adapta su lenguaje a nuestras capacidades limitadas. Se describe a S\u00ed mismo como revestido de miembros corporales como ojos, o\u00eddos, manos, etc. \u00c9l habla de S\u00ed mismo diciendo que \u201cdespert\u00f3\u201d (Sal. 78:65) o \u201cmadrugando para hablar\u201d (Jer. 7:13, RVR 1909); sin embargo, Dios no descansa ni duerme. Cuando \u00c9l instituye un cambio en sus tratos con los hombres, describe la direcci\u00f3n de su conducta como \u201carrepentirse\u201d.<\/p>\n<p>S\u00ed, Dios es inmutable en su consejo. \u201cPorque irrevocables [sin arrepentimiento] son los dones y el llamamiento de Dios\u201d (Ro. 11:29). Debe ser as\u00ed, porque \u201csi \u00e9l determina una cosa, \u00bfqui\u00e9n lo har\u00e1 cambiar? Su alma dese\u00f3, e hizo\u201d (Job 23:13).<\/p>\n<p>Nosotros vemos en todo, cambio y decadencia,<br \/>\nque pueda Aquel que no cambia, morar contigo.<\/p>\n<p>El prop\u00f3sito de Dios nunca se altera. Una de estas dos cosas hace que un hombre cambie de opini\u00f3n y revierta sus planes: La falta de previsi\u00f3n para anticipar cada cosa o la falta de poder para ejecutarlos. Pero como Dios es, tanto omnisciente como omnipotente, nunca es necesario que revise sus decretos. No, \u201cel consejo de Jehov\u00e1 permanecer\u00e1 para siempre; los pensamientos de su coraz\u00f3n por todas las generaciones\u201d (Sal. 33:11). Por lo tanto, leemos de \u201cla inmutabilidad de su consejo\u201d (He. 6:17).<\/p>\n<h2>\u00bfSe puede depender de los seres humanos?<\/h2>\n<p>Aqu\u00ed podemos percibir la distancia infinita que separa a la criatura m\u00e1s elevada del Creador. Criatura y mutabilidad son t\u00e9rminos correlativos. Si la criatura no fuera mutable por naturaleza, no ser\u00eda una criatura; ser\u00eda Dios. Por naturaleza, tendemos a la nada, dado que venimos de la nada. Nada impide nuestra aniquilaci\u00f3n, sino la voluntad y el poder sustentador de Dios. Nadie puede sustentarse a s\u00ed mismo ni un solo momento. Dependemos completamente del Creador para cada aliento que respiramos. Con mucho gusto decimos junto con el salmista: T\u00fa eres \u201cquien preserv\u00f3 la vida a nuestra alma\u201d (Sal. 66:9). El entendimiento de esto deber\u00eda postrarnos bajo el sentido de que no somos nada en la presencia de Aquel en Quien \u201cvivimos, y nos movemos, y somos\u201d (Hch. 17:28).<\/p>\n<p>Como criaturas ca\u00eddas, no s\u00f3lo somos mutables, sino que todo en nosotros se opone a Dios. Como tal, somos \u201cestrellas errantes\u201d (Jud. 13), fuera de nuestra \u00f3rbita apropiada. \u201cPero los imp\u00edos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto\u201d (Is. 57:20). El hombre ca\u00eddo es inconstante. Las palabras de Jacob sobre Rub\u00e9n se aplican con toda su fuerza a todos los descendientes de Ad\u00e1n: \u201cImpetuoso como las aguas\u201d (Gn. 49:4). Por lo tanto, la siguiente expresi\u00f3n de Isa\u00edas 2:22 que nos manda a dejar de confiar en el hombre, no s\u00f3lo es una muestra de piedad, sino tambi\u00e9n de sabidur\u00eda. No se puede depender de ning\u00fan ser humano. \u201cNo confi\u00e9is en los pr\u00edncipes, ni en hijo de hombre, porque no hay en \u00e9l salvaci\u00f3n\u201d (Sal. 146:3). Si desobedezco a Dios, merezco ser enga\u00f1ado y decepcionado por mis semejantes. Las personas que te quieren hoy, pueden odiarte ma\u00f1ana. La multitud que grit\u00f3: \u201c\u00a1Hosanna al Hijo de David!\u201d, r\u00e1pidamente cambi\u00f3 de opini\u00f3n diciendo \u201c\u00a1Fuera, fuera, crucif\u00edcale!\u201d.<\/p>\n<h2>D\u00f3nde pararnos con seguridad<\/h2>\n<p>He aqu\u00ed el s\u00f3lido consuelo. No se puede confiar en la naturaleza humana; \u00a1pero s\u00ed se puede confiar en Dios! Por muy inestable que yo sea, por muy variables que sean mis amigos, aun as\u00ed, Dios no cambia. Si \u00c9l cambiara como nosotros; si quisiera una cosa hoy y otra ma\u00f1ana; si fuera controlado por el capricho, \u00bfqui\u00e9n podr\u00eda confiar en \u00c9l? Pero, alabado sea su glorioso Nombre, \u00c9l es siempre el mismo. Su pProp\u00f3sito es fijo; su Voluntad es estable; su Palabra es segura. Aqu\u00ed, pues, est\u00e1 la Roca donde podemos pararnos con seguridad, mientras el poderoso torrente barre todo lo que nos rodea. La permanencia del car\u00e1cter de Dios garantiza el cumplimiento de sus promesas: \u201cPorque los montes se mover\u00e1n, y los collados temblar\u00e1n, pero no se apartar\u00e1 de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantar\u00e1, dijo Jehov\u00e1, el que tiene misericordia de ti\u201d (Is. 54:10).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed encontramos \u00e1nimo para la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfQu\u00e9 consuelo podr\u00edamos tener si or\u00e1semos a un dios que, como el camale\u00f3n, cambia de color continuamente? \u00bfQui\u00e9n presentar\u00eda una petici\u00f3n a un pr\u00edncipe terrenal que fuera tan mutable como para conceder una petici\u00f3n un d\u00eda y negarla otro d\u00eda?\u201d<\/p>\n<p>\u00bfDeber\u00eda alguien preguntar: Pero, de qu\u00e9 sirve orar a Aquel cuya voluntad ya est\u00e1 determinada? Respondemos: Porque as\u00ed \u00c9l lo requiere. \u00bfQu\u00e9 bendiciones ha prometido Dios sin que se la pidamos? \u201cSi pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, \u00e9l nos oye\u201d (1 Jn. 5:14) y su Voluntad ha obrado para el bien de sus hijos. Pedir cualquier cosa contraria a su Voluntad no es oraci\u00f3n, sino una rotunda rebeli\u00f3n.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed hay motivos de terror para los malvados. Aquellos que lo desaf\u00edan, que violan sus leyes, que no se preocupan por su gloria, sino que viven sus vidas como si \u00c9l no existiera; estos no deben suponer que cuando, al final, clamen a \u00c9l por misericordia, alterar\u00e1 su Voluntad, revocar\u00e1 su Palabra y eliminar\u00e1 sus terribles amenazas. No, \u00c9l ha declarado: \u201cPues tambi\u00e9n yo proceder\u00e9 con furor; no perdonar\u00e1 mi ojo, ni tendr\u00e9 misericordia; y gritar\u00e1n a mis o\u00eddos con gran voz, y no los oir\u00e9\u201d (Ez. 8:18). Dios no se negar\u00e1 a S\u00ed mismo para satisfacer las concupiscencias de ellos. Dios es santo, inmutablemente santo. Por lo tanto, Dios odia el pecado, lo odia eternamente. Por esto, la eternidad del castigo de todos aquellos que mueren en sus pecados.<\/p>\n<p>\u201cLa inmutabilidad divina, como la nube que se interpuso entre los israelitas y el ej\u00e9rcito egipcio, tiene un lado oscuro y uno claro. Esto asegura la ejecuci\u00f3n de sus amenazas, as\u00ed como el cumplimiento de sus promesas; y destruye la esperanza que los culpables abrigan con afecto de que \u00c9l ser\u00e1 todo indulgencia con sus fr\u00e1giles y descarriadas criaturas, y que ser\u00e1n tratados con mucha m\u00e1s liviandad de lo que las declaraciones de su propia Palabra nos lleva a esperar. Nos oponemos a estas especulaciones enga\u00f1osas y presuntuosas con la solemne verdad de que Dios es inmutable en veracidad y prop\u00f3sito, en fidelidad y justicia\u00bb.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La inmutabilidad es una de las perfecciones divinas que no se considera suficientemente. Es una de las excelencias del Creador que lo distingue de todas sus criaturas. Dios es perpetuamente el mismo: No est\u00e1 sujeto a ning\u00fan cambio en su ser, ni en sus atributos ni en sus determinaciones. Cap\u00edtulo 7 <span class=\"more-tag\"><a class=\"more-link\" href=\"https:\/\/www.iebi.com.co\/iebiwp\/7-la-inmutabilidad-de-dios-a-w-pink\/\">...m\u00e1s <span class=\"screen-reader-text\"> \"7. La inmutabilidad de Dios &#8211; A. W. 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