{"id":4267,"date":"2023-11-09T21:40:24","date_gmt":"2023-11-10T02:40:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iebi.com.co\/iebiwp\/?p=4267"},"modified":"2024-07-22T09:09:41","modified_gmt":"2024-07-22T14:09:41","slug":"2-los-decretos-de-dios-a-w-pink","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iebi.com.co\/iebiwp\/2-los-decretos-de-dios-a-w-pink\/","title":{"rendered":"2. Los decretos de Dios &#8211; A. W. Pink"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: revert; background-color: var(--colorlight); color: var(--colorfont); letter-spacing: 0.02em;\">El decreto de Dios es su prop\u00f3sito o determinaci\u00f3n con respecto a las cosas futuras. Hemos usado el n\u00famero singular como lo hacen las Escrituras (Ro. 8:28; Ef. 3:11) porque s\u00f3lo hubo un acto de su mente infinita sobre las cosas futuras. Pero hablamos como si hubiera habido muchos porque nuestras mentes s\u00f3lo son capaces de pensar en ciclos sucesivos, a medida que surgen pensamientos y ocasiones, o en referencia a los diversos objetos de su decreto, los cuales siendo muchos, nos parecen requerir un prop\u00f3sito diferente cada uno. Pero una comprensi\u00f3n infinita no ocurre por ciclos, de una etapa a otra, pues: \u201cDice el Se\u00f1or, que hace conocer todo esto [sus obras] desde tiempos antiguos\u201d (Hch. 15:18).<\/span><\/p>\n<div class=\"texte\">\n<h2>Los decretos de Dios<\/h2>\n<p>Las Escrituras mencionan los decretos de Dios en muchos pasajes y bajo una variedad de t\u00e9rminos. La palabra \u201cdecreto\u201d se encuentra en Salmos 2:7. En Efesios 3:11, leemos de su \u201cprop\u00f3sito eterno\u201d. En Hechos 2:23, de su \u201cdeterminado consejo y anticipado conocimiento\u201d. En Efesios 1:9, del \u201cmisterio de su voluntad\u201d. En Romanos 8:29, que \u00c9l \u201ctambi\u00e9n los predestin\u00f3\u201d. En Efesios 1:9, de \u201csu benepl\u00e1cito\u201d. Los decretos de Dios se llaman su \u201cconsejo\u201d para indicar que son perfectamente sabios. Se les llama la \u201cvoluntad\u201d de Dios para mostrar que \u00c9l no estaba bajo ning\u00fan control, sino que actu\u00f3 de acuerdo con su propia voluntad. Cuando la voluntad de un hombre es la regla de su conducta, usualmente es caprichosa e irrazonable; pero la\u00a0sabidur\u00eda\u00a0siempre est\u00e1 asociada con la \u201cvoluntad\u201d en los procedimientos divinos y, en consecuencia, se dice que los decretos de Dios son \u201cel designio de su voluntad\u201d (Ef. 1:11).<\/p>\n<p>Los decretos de Dios se relacionan con todas las cosas futuras sin excepci\u00f3n: Cualquier cosa que se haga en determinado momento ya estaba preordenada antes de que comenzara el tiempo. El prop\u00f3sito de Dios se refer\u00eda a todo, ya sea grande o peque\u00f1o, ya sea bueno o malo, aunque con referencia a este \u00faltimo, debemos tener cuidado de afirmar que, si bien Dios es el que ordena y controla el pecado, \u00c9l\u00a0no\u00a0es el autor del pecado en el mismo sentido en que s\u00ed es el autor del bien. El pecado no podr\u00eda proceder de un Dios santo por creaci\u00f3n positiva y directa, sino s\u00f3lo por permiso decretivo y acci\u00f3n negativa. El decreto de Dios es tan completo como su gobierno, que se extiende a todas las criaturas y todos los eventos. Su decreto se trata sobre nuestra vida y muerte; sobre nuestro estado en el tiempo y nuestro estado en la eternidad. Como Dios hace\u00a0todas\u00a0las cosas seg\u00fan el consejo de su propia voluntad, aprendemos de sus obras cu\u00e1l es (y fue) su consejo, as\u00ed como juzgamos el plano de un arquitecto al inspeccionar el edificio que se erigi\u00f3 bajo sus instrucciones.<\/p>\n<p>Dios no decret\u00f3 meramente hacer al hombre, colocarlo sobre la tierra y luego dejarlo bajo su propia gu\u00eda sin ning\u00fan control; en cambio, determin\u00f3 todas las circunstancias para esta gran cantidad de individuos y tambi\u00e9n todos los detalles que comprender\u00e1n la historia de la raza humana desde su comienzo hasta su finalizaci\u00f3n. No s\u00f3lo decret\u00f3 que las leyes generales deber\u00edan ser establecidas para el gobierno del mundo, sino que estableci\u00f3 la\u00a0aplicaci\u00f3n\u00a0de esas leyes a todos los casos particulares. Nuestros d\u00edas est\u00e1n contados como tambi\u00e9n los cabellos de nuestras cabezas. Podemos aprender cu\u00e1l es el\u00a0alcance\u00a0de los decretos divinos a partir de las dispensaciones de la Providencia, en las cuales se ejecutan. El cuidado de la Providencia alcanza hasta las criaturas m\u00e1s insignificantes y los eventos m\u00e1s peque\u00f1os: La muerte de un gorri\u00f3n y la ca\u00edda de un cabello.<\/p>\n<h2>Propiedades de los decretos divinos<\/h2>\n<p>Consideremos ahora, algunas de las\u00a0propiedades\u00a0de los decretos divinos. En primer lugar, son\u00a0eternos.\u00a0Suponer que alguno de estos decretos se hizo en el tiempo, es suponer que ha ocurrido una nueva ocasi\u00f3n, que ha surgido alg\u00fan evento imprevisto o una combinaci\u00f3n de circunstancias que ha inducido al Alt\u00edsimo a tomar una nueva resoluci\u00f3n. Esto generar\u00eda el argumento de que el conocimiento de la Deidad es limitado y que \u00c9l se est\u00e1 volviendo m\u00e1s sabio con el paso del tiempo, lo cual ser\u00eda una blasfemia horrible. Ning\u00fan hombre que crea que la comprensi\u00f3n divina es infinita, incluyendo el pasado, el presente y el futuro, aceptar\u00e1 jam\u00e1s, la doctrina err\u00f3nea de los decretos temporales. Dios no ignora los eventos futuros que ser\u00e1n ejecutados por las voluntades humanas; \u00c9l los ha predicho en innumerables casos y la profec\u00eda no es m\u00e1s que la\u00a0manifestaci\u00f3n\u00a0de su eterno previo conocimiento (presciencia). Las Escrituras afirman que los creyentes fueron escogidos en Cristo antes de la fundaci\u00f3n del mundo (Ef. 1:4), s\u00ed, que la gracia les fue \u201cdada\u201d a ellos desde entonces (2 Ti. 1:9).<\/p>\n<p>En segundo lugar, los decretos de Dios son\u00a0sabios.\u00a0Su sabidur\u00eda se muestra en la selecci\u00f3n de los mejores fines posibles y los medios m\u00e1s adecuados para cumplir sus decretos. Que este car\u00e1cter pertenece a los decretos de Dios, es evidente por medio de lo que sabemos de estos. Se nos revelan a nosotros\u00a0por medio de su ejecuci\u00f3n\u00a0y cada prueba de sabidur\u00eda en las obras de Dios es una prueba de la sabidur\u00eda de su\u00a0plan, de acuerdo con su realizaci\u00f3n. Como declar\u00f3 el salmista: \u201c\u00a1Cu\u00e1n innumerables son tus obras, oh Jehov\u00e1! Hiciste todas ellas con sabidur\u00eda\u201d (Sal. 104:24). De hecho, es s\u00f3lo una muy peque\u00f1a parte de ellas lo que cae bajo nuestra observaci\u00f3n, sin embargo, debemos proceder aqu\u00ed como lo hacemos en otros casos y juzgar el todo por la parte; es decir, lo desconocido por medio de lo conocido. Aquel que percibe el admirable ingenio en el funcionamiento de las partes de una m\u00e1quina despu\u00e9s de haber tenido la oportunidad de examinarla, naturalmente, es conducido a creer que las dem\u00e1s partes de esta m\u00e1quina son igualmente admirables. De la misma manera, debemos satisfacer nuestras mentes en cuanto a las obras de Dios cuando las dudas se nos imponen y rechazar cualquier objeci\u00f3n que pueda ser sugerida por algo que no podemos conciliar con\u00a0nuestras\u00a0nociones de lo que es bueno y sabio. Cuando alcanzamos los l\u00edmites de lo finito y miramos hacia el misterioso reino del infinito, exclamemos: \u201c\u00a1Oh profundidad de las riquezas de la sabidur\u00eda y de la ciencia de Dios!\u201d (Ro. 11:33).<\/p>\n<p>En tercer lugar, son\u00a0libres.\u00a0\u201c\u00bfQui\u00e9n ense\u00f1\u00f3 al Esp\u00edritu de Jehov\u00e1, o le aconsej\u00f3 ense\u00f1\u00e1ndole? \u00bfA qui\u00e9n pidi\u00f3 consejo para ser avisado? \u00bfQui\u00e9n le ense\u00f1\u00f3 el camino del juicio, o le ense\u00f1\u00f3 ciencia, o le mostr\u00f3 la senda de la prudencia?\u201d (Is. 40:13-14). Dios estaba solo cuando hizo sus decretos y sus determinaciones no fueron influenciadas por ninguna causa externa. \u00c9l era libre de decretar o no decretar, y decretar una cosa y no otra. Esta libertad la debemos atribuir a Aquel que es Supremo, Independiente y Soberano en todos sus actos.<\/p>\n<p>En cuarto lugar, son\u00a0absolutos e incondicionales.\u00a0La ejecuci\u00f3n de los mismos no se suspende bajo ninguna condici\u00f3n que pueda o no cumplirse. En cada caso donde Dios ha decretado un fin, tambi\u00e9n ha decretado todos los medios para dicho fin. El que decret\u00f3 la salvaci\u00f3n de sus elegidos, tambi\u00e9n decret\u00f3 obrar fe en ellos (2 Ts. 2:13). \u201cMi consejo permanecer\u00e1, y har\u00e9\u00a0todo\u00a0lo que quiero\u201d (Is. 46:10): pero eso no podr\u00eda ocurrir si su Consejo dependiera de una condici\u00f3n que no se pudiera cumplir. Pero Dios \u201chace todas las cosas seg\u00fan el designio de su voluntad\u201d (Ef. 1:11).<\/p>\n<h2>La responsabilidad del hombre<\/h2>\n<p>Junto con la inmutabilidad e invencibilidad de los decretos de Dios, la Escritura ense\u00f1a, claramente, que el hombre es una criatura responsable y que debe dar cuenta por sus acciones. Y si nuestros pensamientos se basan en la Palabra de Dios, sostener un pensamiento no conducir\u00e1 a la negaci\u00f3n del otro. Admitimos que existe una verdadera dificultad para definir d\u00f3nde termina lo uno y d\u00f3nde comienza lo otro. \u00c9ste es siempre el caso donde hay una conjunci\u00f3n de lo divino y lo humano. La verdadera oraci\u00f3n est\u00e1 indicada [dictada] por el Esp\u00edritu, pero tambi\u00e9n es el clamor de un coraz\u00f3n humano. Las Escrituras son la Palabra inspirada de Dios, sin embargo, fueron escritas por hombres que eran algo m\u00e1s que m\u00e1quinas en la mano del Esp\u00edritu. Cristo es, a la vez, Dios y hombre. \u00c9l es omnisciente, pero \u201ccrec\u00eda en sabidur\u00eda\u201d (Lc. 2:52). \u00c9l era Todopoderoso, pero fue \u201ccrucificado en debilidad\u201d (2 Co. 13:4). Era el Pr\u00edncipe de la vida, pero muri\u00f3. Estos son grandes misterios, sin embargo, la fe los recibe incuestionablemente.<\/p>\n<p>A menudo se ha se\u00f1alado, en el pasado, que cada objeci\u00f3n hecha contra los decretos eternos de Dios se aplica con la misma fuerza contra su eterno previo conocimiento [presciencia].<\/p>\n<p>\u201cTanto si Dios ha decretado todas las cosas que suceden como las que no suceden, todos los que admiten la existencia de un Dios, admiten tambi\u00e9n que \u00c9l sabe todas las cosas de antemano. Ahora, es evidente en s\u00ed mismo que si \u00c9l sabe todas las cosas de antemano; \u00c9l las aprueba o no las aprueba; es decir, \u00c9l quiere que sucedan o no quiere que sucedan. Pero querer que sucedan es decretarlas\u201d<a id=\"back_note_3\" title=\"3\" data-rfhqbeoaezodvixo7wfpl5=\"{&quot;name&quot;: &quot;index_split_027.html&quot;, &quot;frag&quot;: &quot;note_3&quot;}\"><\/a>3.<\/p>\n<p>Finalmente, intente conmigo, asumir y luego contemplar lo contrario.\u00a0Negar\u00a0los decretos divinos ser\u00eda predicar un mundo y todos sus asuntos regulados por el azar\u00a0sin dise\u00f1o\u00a0o por un destino ciego. Entonces, \u00bfqu\u00e9 paz, qu\u00e9 seguridad, qu\u00e9 consuelo habr\u00eda para nuestros pobres corazones y mentes? \u00bfA qu\u00e9 refugio podr\u00edamos acudir en la hora de necesidad y prueba? Ninguno en absoluto. No habr\u00eda nada mejor que la negra oscuridad y el despreciable horror del ate\u00edsmo.<\/p>\n<p>Oh, lector m\u00edo, \u00a1cu\u00e1n agradecidos deber\u00edamos estar de que todo est\u00e9 determinado por la infinita sabidur\u00eda y bondad! Cuanta alabanza y gratitud le debemos a Dios por sus decretos divinos. Es por estos que \u201csabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su prop\u00f3sito son llamados\u201d (Ro. 8:28). Bien podemos exclamar: \u201cPorque de \u00e9l, y por \u00e9l, y para \u00e9l, son todas las cosas. A \u00e9l sea la gloria por los siglos. Am\u00e9n\u201d (Ro. 11:36).<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El decreto de Dios es su prop\u00f3sito o determinaci\u00f3n con respecto a las cosas futuras. Hemos usado el n\u00famero singular como lo hacen las Escrituras (Ro. 8:28; Ef. 3:11) porque s\u00f3lo hubo un acto de su mente infinita sobre las cosas futuras. Cap\u00edtulo 2 <span class=\"more-tag\"><a class=\"more-link\" href=\"https:\/\/www.iebi.com.co\/iebiwp\/2-los-decretos-de-dios-a-w-pink\/\">...m\u00e1s <span class=\"screen-reader-text\"> \"2. Los decretos de Dios &#8211; A. W. 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