{"id":3675,"date":"2023-11-06T14:01:40","date_gmt":"2023-11-06T19:01:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iebi.com.co\/iebiwp\/?p=3675"},"modified":"2024-07-22T09:09:43","modified_gmt":"2024-07-22T14:09:43","slug":"1-de-las-santas-escrituras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iebi.com.co\/iebiwp\/1-de-las-santas-escrituras\/","title":{"rendered":"1. De las Santas Escrituras"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>1<\/strong>. La Santa Escritura es la \u00fanica regla suficiente, segura e infalible de todo conocimiento, fe y obediencia salvadores. 1 Aunque la luz de la naturaleza y las obras de la creaci\u00f3n y de la providencia manifiestan de tal manera la bondad, sabidur\u00eda y poder de Dios que dejan a los hombres sin excusa 2 , no son, sin embargo, suficientes para dar aquel conocimiento de Dios y de su voluntad que es necesario para la salvaci\u00f3n. 3 Por tanto, agrad\u00f3 al Se\u00f1or, en distintas \u00e9pocas y de diversas maneras, revelarse a s\u00ed mismo y declarar su voluntad a su Iglesia; 4 y posteriormente, para conservar y propagar mejor la verdad y para un establecimiento y consuelo m\u00e1s seguros de la Iglesia contra la corrupci\u00f3n de la carne y la malicia de Satan\u00e1s y del mundo, le agrad\u00f3 poner por escrito esa revelaci\u00f3n en su totalidad, lo cual hace a las Santas Escrituras muy necesarias,5&nbsp; habiendo cesado ya aquellas maneras anteriores por las cuales Dios revel\u00f3 su voluntad a su pueblo.6<\/p>\n\n\n\n<p>1. 2 Ti. 3:15-17; Is. 8:20; Lc. 16:29,31; Ef. 2:20<\/p>\n\n\n\n<p>2. Ro. 1:19-21,32; Ro. 2:12a,14,15; Sal. 19:1-3<\/p>\n\n\n\n<p>3. Sal. 19:1-3 con vv. 7-11; Ro. 1:19-21; 2:12a,14,15 con 1:16,17 y 3:21<\/p>\n\n\n\n<p>4. He. 1:1,2a<\/p>\n\n\n\n<p>5. Pr. 22:19-21; Lc. 1:1-4; 2 P. 1:12-15; 3:1; Dt. 17:18ss.; 31:9ss.,19ss.; 1 Co. 15:1;2 Ts. 2:1,2,15; 3:17; Ro. 1:8-15; G\u00e1. 4:20; 6:11; 1 Ti. 3:14ss.; Ap. 1:9,19; 2:1, etc.; Ro. 15:4; 2 P. 1:19-21<\/p>\n\n\n\n<p>6. He. 1:1,2a; Hch. 1:21,22; 1 Co. 9:1; 15:7,8; Ef. 2:20<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2<\/strong>. Bajo el nombre de la Santa Escritura, o la Palabra de Dios escrita, est\u00e1n ya contenidos todos los libros del Antiguo y Nuevo Testamento, que son \u00e9stos: [A continuaci\u00f3n est\u00e1n los nombres de los treinta y nueve libros del Antiguo Testamento y los veintisiete del Nuevo.] Todos ellos fueron dados por inspiraci\u00f3n de Dios para ser la regla de fe y de vida.1<\/p>\n\n\n\n<p>1. 2 Ti. 3:16 con 1 Ti. 5:17,18; 2 P. 3:16<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table is-style-stripes\"><table class=\"has-fixed-layout\"><thead><tr><th class=\"has-text-align-left\" data-align=\"left\">Antiguo Testamento<\/th><th class=\"has-text-align-left\" data-align=\"left\">Nuevo Testamento<\/th><\/tr><\/thead><tbody><tr><td class=\"has-text-align-left\" data-align=\"left\">G\u00e9nesis, \u00c9xodo, Lev\u00edtico, N\u00fameros, Deuteronomio, Josu\u00e9, Jueces, Rut, 1\u00ba Samuel, 2\u00ba Samuel, 1\u00ba de Reyes, 2\u00ba de Reyes, 1\u00ba de Cr\u00f3nicas, 2\u00ba de Cr\u00f3nicas, Esdras, Nehem\u00edas, Ester, Job, Salmos, Proverbios, Eclesiast\u00e9s, Cantares, Isa\u00edas, Jerem\u00edas, Lamentaciones, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel, Am\u00f3s, Abd\u00edas, Jon\u00e1s, Miqueas, Nah\u00fam, Habacuc, Sofon\u00edas, Hageo, Zacar\u00edas, Malaqu\u00edas.<\/td><td class=\"has-text-align-left\" data-align=\"left\">Mateo, Marcos, Lucas, Juan, Hechos, Romanos, 1\u00aa Corintios, 2\u00aa Corintios, G\u00e1latas, Efesios, Filipenses, Colosenses, 1\u00aa Tesalonicenses, 2\u00aa Tesalonicenses, 1\u00aa Timoteo, 2\u00aa Timoteo, Tito, Filem\u00f3n, Santiago, Hebreos, 1\u00aa de Pedro, 2\u00aa de Pedro, 1\u00aa de Juan, 2\u00aa de Juan, 3\u00aa de Juan, Judas, Apocalipsis.<\/td><\/tr><\/tbody><tfoot><tr><td class=\"has-text-align-left\" data-align=\"left\">39 Libros<\/td><td class=\"has-text-align-left\" data-align=\"left\">27 Libros<\/td><\/tr><\/tfoot><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>3<\/strong>. Los libros com\u00fanmente llamados Ap\u00f3crifos, no siendo de inspiraci\u00f3n divina, no forman parte del canon o regla de la Escritura y, por tanto, no tienen autoridad para la Iglesia de Dios, ni deben aceptarse ni usarse excepto de la misma manera que otros escritos humanos.1<\/p>\n\n\n\n<p>1. Lc. 24:27,44; Ro. 3:2<\/p>\n\n\n\n<p><strong>4<\/strong>. La autoridad de la Santa Escritura, por la que \u00e9sta debe ser cre\u00edda, no depende del testimonio de ning\u00fan hombre o iglesia, 1 sino enteramente de Dios (quien es la verdad misma), el autor de ella; por tanto, debe ser recibida porque es la Palabra de Dios.2<\/p>\n\n\n\n<p>1. Lc. 16:27-31; G\u00e1. 1:8,9; Ef. 2:20<\/p>\n\n\n\n<p>2. 2 Ti. 3:15; Ro. 1:2; 3:2; Hch. 2:16; 4:25; Mt. 13:35; Ro. 9:17; G\u00e1. 3:8; Ro. 15:4; 1 Co. 10:11; Mt. 22:32; Lc. 16:17; Mt. 22:41ss; Jn. 10:35; G\u00e1. 3:16; Hch. 1:16; 2:24ss; 13:34,35; Jn. 19:34-36; 19:24; Lc. 22:37; Mt. 26:54; Jn. 13:18; 2 Ti. 3:16; 2 P. 1:19-21; Mt. 5:17,18; 4:1-11<\/p>\n\n\n\n<p><strong>5<\/strong>. El testimonio de la Iglesia de Dios puede movernos e inducirnos a tener una alta y reverente estima por las Santas Escrituras; 1 y el car\u00e1cter celestial del contenido, la eficacia de la doctrina, la majestad del estilo, la armon\u00eda de todas las partes, el fin que se propone alcanzar en todo su conjunto (que es el de dar toda la gloria a Dios), la plena revelaci\u00f3n que dan del \u00fanico camino de salvaci\u00f3n para el hombre, y muchas otras incomparables excelencias y plenas perfecciones de las mismas, son argumentos por los cuales dan abundante evidencia de ser la Palabra de Dios. 2 A pesar de ello, sin embargo, nuestra plena persuasi\u00f3n y certeza de su verdad infalible y su autoridad divina provienen de la obra interna del Esp\u00edritu Santo, quien da testimonio en nuestros corazones por medio de la Palabra y con ella.3<\/p>\n\n\n\n<p>1. 2 Ti. 3:14,15<\/p>\n\n\n\n<p>2. Jer. 23:28,29; Lc. 16:27-31; Jn. 6:63; 1 P. 1:23-25; He. 4:12,13; Dt. 31:11-13; Jn. 20:31; G\u00e1. 1:8,9; Mr. 16:15,16<\/p>\n\n\n\n<p>3. Mt. 16:17; 1 Co. 2:14ss.; Jn. 3:3; 1 Co. 2:4,5; 1 Ts. 1:5,6; 1 Jn. 2:20,21 con v. 27<\/p>\n\n\n\n<p><strong>6<\/strong>. Todo el consejo de Dios tocante a todas las cosas necesarias para su propia gloria, la salvaci\u00f3n del hombre, la fe y la vida, est\u00e1 expresamente expuesto o necesariamente contenido en la Santa Escritura; a la cual nada, en ning\u00fan momento, ha de a\u00f1adirse, ni por nueva revelaci\u00f3n del Esp\u00edritu ni por las tradiciones de los hombres.1<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, reconocemos que la iluminaci\u00f3n interna del Esp\u00edritu de Dios es necesaria para un entendimiento salvador de aquellas cosas que est\u00e1n reveladas en la Palabra, 2 y que hay algunas circunstancias tocantes a la adoraci\u00f3n de Dios y al gobierno de la Iglesia, comunes a las acciones y sociedades humanas, que han de determinarse conforme a la luz de la naturaleza y de la prudencia cristiana, seg\u00fan las normas generales de la Palabra, que han de guardarse siempre.3<\/p>\n\n\n\n<p>1. 2 Ti. 3:15-17; Dt. 4:2; Hch. 20:20,27; Sal. 19:7; 119:6,9,104,128<\/p>\n\n\n\n<p>2. Jn. 6:45; 1 Co. 2:9-14<\/p>\n\n\n\n<p>3. 1 Co. 14:26,40<\/p>\n\n\n\n<p><strong>7<\/strong>. No todas las cosas contenidas en las Escrituras son igualmente claras en s\u00ed mismas 1 ni son igualmente claras para todos; 2 sin embargo, las cosas que necesariamente han de saberse, creerse y guardarse para salvaci\u00f3n, se proponen y exponen tan claramente en uno u otro lugar de la Escritura que no s\u00f3lo los eruditos, sino los que no lo son, pueden adquirir un entendimiento suficiente de tales cosas por el uso adecuado de los medios ordinarios.3<\/p>\n\n\n\n<p>1. 2 P. 3:16<\/p>\n\n\n\n<p>2. 2 Ti. 3:15-17<\/p>\n\n\n\n<p>3. 2 Ti. 3:14-17; Sal. 19:7-8; 119:105; 2 P. 1:19; Pr. 6:22,23; Dt. 30:11-14<\/p>\n\n\n\n<p><strong>8<\/strong>. El Antiguo Testamento en hebreo (que era el idioma nativo del pueblo de Dios antiguamente), 1 y el Nuevo Testamento en griego (que en el tiempo en que fue escrito era el idioma m\u00e1s generalmente conocido entre las naciones), siendo inspirados inmediatamente por Dios y&nbsp;mantenidos puros a lo largo de todos los tiempos por su especial cuidado y providencia, son, por tanto, aut\u00e9nticos; 2 de tal forma que, en toda controversia religiosa, la Iglesia debe apelar a ellos en \u00faltima instancia. 3 Pero debido a que estos idiomas originales no son conocidos por todo el pueblo de Dios, que tiene derecho a las Escrituras e inter\u00e9s en las mismas, y se le manda leerlas y escudri\u00f1arlas 4 en el temor de Dios, se sigue que han de traducirse a la lengua vulgar [es decir, com\u00fan] de toda naci\u00f3n a la que sean llevadas, 5 para que morando abundantemente la Palabra de Dios en todos, puedan adorarle de manera aceptable y para que, por la paciencia y consolaci\u00f3n de las Escrituras, tengan esperanza.6<\/p>\n\n\n\n<p>1. Ro. 3:2<\/p>\n\n\n\n<p>2. Mt. 5:18<\/p>\n\n\n\n<p>3. Is. 8:20; Hch. 15:15; 2 Ti. 3:16,17; Jn. 10:34-36<\/p>\n\n\n\n<p>4. Dt. 17:18-20; Pr. 2:1-5; 8:34; Jn. 5:39,46<\/p>\n\n\n\n<p>5. 1 Co. 14:6,9,11,12,24,28<\/p>\n\n\n\n<p>6. Col. 3:16; Ro. 15:4<\/p>\n\n\n\n<p><strong>9<\/strong>. La regla infalible de interpretaci\u00f3n de la Escritura es la propia Escritura; y, por consiguiente, cuando surge una duda respecto al verdadero y pleno sentido de cualquier Escritura (que no es m\u00faltiple, sino \u00fanico), \u00e9ste se debe buscar por medio de otros pasajes que hablen con m\u00e1s claridad.1<\/p>\n\n\n\n<p>1. Is. 8:20; Jn. 10:34-36; Hch. 15:15,16<\/p>\n\n\n\n<p><strong>10<\/strong>. El juez supremo, por el que deben decidirse todas las controversias religiosas, y por el que deben examinarse todos los decretos de concilios, las opiniones de autores antiguos, las doctrinas de hombres y esp\u00edritus particulares, y cuya sentencia debemos acatar, no puede ser otro sino la Santa Escritura entregada por el Esp\u00edritu. A dicha Escritura as\u00ed entregada, se reduce nuestra fe en \u00faltima instancia.1<\/p>\n\n\n\n<p>1. Mt. 22:29,31,32; Ef. 2:20; Hch. 28:23-25<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. La Santa Escritura es la \u00fanica regla suficiente, segura e infalible de todo conocimiento, fe y obediencia salvadores. 1 Aunque la luz de la naturaleza y las obras de la creaci\u00f3n y de la providencia manifiestan de tal manera la bondad, sabidur\u00eda y poder de Dios que dejan a los hombres sin excusa 2 , no son, sin embargo, suficientes para dar aquel conocimiento de Dios y de su voluntad que es necesario para la salvaci\u00f3n. 3 Por tanto, agrad\u00f3 al Se\u00f1or, en distintas \u00e9pocas y de diversas maneras, revelarse a s\u00ed mismo y declarar su voluntad a su Iglesia; 4 y posteriormente, para conservar y propagar mejor la verdad y para un establecimiento y consuelo m\u00e1s seguros de la Iglesia contra la corrupci\u00f3n de la carne y la malicia de Satan\u00e1s y del mundo, le agrad\u00f3 poner por escrito esa revelaci\u00f3n en su totalidad, lo cual hace a las Santas Escrituras muy necesarias,5\u00a0 habiendo cesado ya aquellas maneras anteriores por las cuales Dios revel\u00f3 su voluntad a su pueblo.6\u00a0 <span class=\"more-tag\"><a class=\"more-link\" href=\"https:\/\/www.iebi.com.co\/iebiwp\/1-de-las-santas-escrituras\/\">...m\u00e1s <span class=\"screen-reader-text\"> \"1. 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