TEMA CENTRAL
El hombre rechazó a Dios cuando siguió la invitación de sus propios deseos y de
Satanás. Adán y Eva no amaron a Dios por encima de todas las cosas. Tampoco le
dieron la gloria a Él al no reconocer que lo que Dios había ordenado y establecido era
lo mejor. El pecado los afectó pues ahora no podían disfrutar del gozo de estar en la
presencia de Dios.
BASE BÍBLICA
Génesis 2, 3; Romanos 1:21; Romanos 3:23; Romanos 5:12
LECCIÓN BÍBLICA
Hemos estado aprendiendo del carácter de Dios que se manifestó en la Creación: Su Poder, Sabiduría, Inteligencia, Su Bondad, Su Eternidad, Su Grandeza.
También estuvimos aprendiendo que Dios creó a los seres humanos para que fueran Su Pueblo. Vimos que Adán y Eva iban al encuentro de Dios cuando Él se paseaba por el huerto.
Dijimos que Dios los creó de tal manera que ellos podían disfrutar de esa presencia de Dios y vivían en un continuo gozo, y que ellos mostrarían la gloria de Dios a todos los seres humanos que nacerían después.
Cuando Dios terminó su perfecta obra de creación, dice la Biblia que Dios vio todo lo que había hecho y todo estaba muy bien. Todo era bueno en gran manera.
Quiero que todos abran sus Biblias en Génesis 2 y vamos a leer algunos versículos que les diré:
Génesis 2:8-9 “Y el Señor Dios plantó un huerto hacia el oriente, en Edén, y puso allí al hombre que había formado. El Señor Dios hizo brotar de la tierra todo árbol agradable a la vista y bueno para comer. Asimismo, en medio del huerto, hizo brotar el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal.”
Ahora vamos a leer Génesis 2:15-17 “El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el huerto del Edén para que lo cultivara y lo cuidara. Y el Señor Dios ordenó al hombre: «De todo árbol del huerto podrás comer, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás».”
Dios mismo plantó un huerto, lo llenó de árboles agradables a la vista y buenos para comer. En ese mismo huerto Dios colocó al hombre que había formado y a ese mismo huerto le trajo a la mujer que formó después. Adán y Eva no tenían ninguna necesidad. Dios les había dado dominio sobre todos los animales, así que ellos no corrían ningún tipo de peligro.
Todo era bueno en gran manera. Dios le dio responsabilidades a Adán y a Eva.
Dios les dio bendiciones. Y también les dio mandatos y advertencias. Adán y Eva no tenían ninguna necesidad. Su vida era completamente llena de gozo. Podían disfrutar de todos los árboles del huerto. ¿Puedes imaginar cuán deliciosos, dulces, jugosos y apetitosos que debían ser esos frutos?
Solo tenían una prohibición: NO, No, No podían comer del árbol del conocimiento del bien y del mal. Dios lo había prohibido. Y junto a esa prohibición, Dios les dio una advertencia seria: “…el día que comas de él, CIERTAMENTE morirás”.
Realmente ese era un mandamiento sencillo.
Todo era bueno en gran manera, todo iba bien, la vida en el huerto estaba llena de gozo. ¿Pero hasta cuándo estuvo todo lleno de gozo?
Génesis 3:1-4 “La serpiente era más astuta que cualquiera de los animales del campo que el Señor Dios había hecho. Y dijo a la mujer: «¿Conque Dios les ha dicho:
“No comerán de ningún árbol del huerto”?». La mujer respondió a la serpiente: «Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto, Dios ha dicho: “No comerán de él, ni lo tocarán, para que no mueran”». Y la serpiente dijo a la mujer: «Ciertamente no morirán.”
Alguien vino y habló con Eva. No fue Dios quien le habló. Fue Satanás, oculto en la serpiente, le dijo a Eva unas palabras que eran diferentes a lo que Dios había
dicho.
Dios dijo: “El día que comas de él… ¡Ciertamente morirás!”
La serpiente dijo: “Ciertamente ¡NO! morirás”.
Tristemente Eva y también Adán, decidieron no obedecer la orden de Dios, sino que hicieron caso de la voz de Satanás. Ellos comieron del fruto del único árbol en todo el huerto del que Dios les había prohibido comer. Ellos no le dieron la gloria a Dios pues no confiaron en Sus palabras y no lo obedecieron.
Ahora en lugar de adorar a Dios y darle gracias por todas las cosas buenas que les había dado, Adán y Eva le dieron la espalda a Dios. Con lo que ellos hicieron estaban expresando a Dios:
“Dios nosotros tenemos un plan mejor que el tuyo”.
“Nosotros sabemos lo que es mejor para nosotros”.
“No creemos realmente que vayamos a morir”.
Ellos no pronunciaron estas palabras con sus bocas, pero sus acciones tenían estos significados. Ahora todas las cosas cambiaron en el huerto. Todas las cosas cambiaron entre Dios y Adán y Eva. Ya no había gozo en el huerto.
Tú y yo hacemos lo mismo que Adán y Eva. Creemos que no está mal ser desobedientes a nuestros padres, creemos que mentir y robar son cositas pequeñas y tampoco queremos hacer lo que sabemos que es correcto. Nosotros también rechazamos a Dios cuando no tomamos en serio sus advertencias y sus prohibiciones.
Con nuestras acciones también le decimos a Dios:
“Dios nosotros tenemos un plan mejor que el tuyo”
“Nosotros sabemos lo que es mejor para nosotros”
“No creemos realmente que vayamos a morir”
Entonces nosotros también quedamos expuestos al castigo y a la muerte. Eso es lo que merecemos. Hemos pecado quebrantando la ley de Dios, por eso merecemos el castigo de Dios. La Biblia dice en Romanos 6:23 que la paga del pecado es la muerte. Pero también dice en ese mismo versículo que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro.
VERSICULO PARA MEMORIZAR
Génesis 2:17 “mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.”
Material para desarrollar:
